Simple Stories in Spanish: El Popol Vuh

Season 9, episode 7

In their attempts to convert the native peoples of the Americas to Christianity, Catholic missionaries destroyed many elements of preHispanic cultures, including their books. The mayan culture in particular had hundreds, if not thousands, of books and documents concerning mythology, astronomy, history and religion. Thankfully, one person thought to record this information and hid it. That book, El Popol Vuh, was found and preserved by a sympathetic friar. Today you can even read it online.

This story is told in the third person and the past tense. Important vocabulary in the story includes: “códice” (codex/ancient text), “fray” (friar), “lengua” (language/tongue), and “lo” (it).

El Popol Vuh

En el año 1550 (mil quinientos cincuenta), en lo que hoy es la nación de Guatemala, un hombre decidió escribir las historias del pueblo maya. El hombre escribió en quiché, la lengua nativa del pueblo maya, pero utilizó el alfabeto latino y la ortografía española.

El hombre dedicó mucho tiempo a escribir el libro. Incluyó las leyendas mayas sobre la creación del mundo y del hombre. Escribió el mito popular de los hermanos gemelos que conquistaron a la muerte y se convirtieron en los dioses del sol y la luna. El autor notó los actos de los dioses y las costumbres religiosas de los mayas. Hizo listas de los reyes mayas. Escribió sobre la astrología y los fenómenos naturales. Este libro lleva el nombre de Popol Vuh, o “libro de la comunidad” o “libro de consejo”.

Este libro no era el primer libro de la historia maya. La gente maya había escrito libros por al menos 800 (ochocientos) años. Obviamente, no usaban la escritura latina, sino que tenían un sistema de escritura de glifos. También se pueden ver los glifos en los templos y otras ruinas mayas.

Los libros de los mayas se llaman códices. En general, los códices mayas incluían una imagen de un dios y glifos que describían las acciones del dios. Algunos también tenían listas de números que utilizaban para determinar los eclipses del sol y la luna, las fases de la luna y las posiciones de los planetas Martes y Venus.

Los mayas tenían muchos libros, y esos libros estaban en peligro. Los españoles habían llegado a las Américas y estaban destruyendo las culturas indígenas. Creían que tenían que destruirlo todo para reemplazarlo con la cultura y la religión españolas. Destruían sus templos y construían iglesias. Castigaban el uso del quiché y otras lenguas indígenas y promovían el uso del castellano, o español.

Como parte de esta destrucción, los españoles destruyeron cientos de códices mayas.  El caso más grave de la destrucción de documentos mayas ocurrió el 12 (doce) de julio de 1562 (mil quinientos sesenta y dos) por fray Diego de Landa en la península de Yucatán, México. 

Diego de Landa renunció su vida pasada y se convirtió en fraile franciscano unos años después de la muerte de su esposa. Viajó desde España a México, donde trabajó en la península de Yucatán. Aprendió la lengua yucateca y visitó muchos pueblos. Documentó sus experiencias y pensamientos en su diario, incluyendo varios relatos elaborados sobre la lengua y la cultura maya en el Yucatán. Durante sus viajes, vio documentos con imágenes y símbolos. Escribió que los documentos eran del diablo.

Al ver los documentos, fray de Landa se volvió más ferviente en su misión de convertir a la gente indígena. Usó tácticas brutales para forzar la conversión, aunque esas tácticas abusivas eran técnicamente ilegales.

En el pueblo de Maní, dos niños encontraron una cueva utilizada recientemente para rituales mayas, incluyendo el sacrificio humano. Fray de Landa y otros misioneros fueron a Maní y torturaron a la gente en busca de explicaciones sobre la cueva. Al final de la brutalidad, fray de Landa preparó un fuego enfrente de la iglesia. Tiró al menos 27 (veintisiete) documentos mayas al fuego, aunque unos informes dicen que había hasta cien documentos.

Fray de Landa dijo que la destrucción de los libros era esencial para «remover los demonios de los corazones de los nativos». Mientras quemaba los libros, gritaba a la gente por su herejía. Notó en su diario que la destrucción de los libros causó «mucha aflicción» entre la gente, pero que era necesario.

Fray de Landa no fue el único español que destruyó libros indígenas. Miles de libros mayas fueron destruidos por los españoles en los años 1500 (mil quinientos) y 1600 (mil seiscientos). De todos los códices mayas, ahora solo existen tres, y ninguno de ellos está en la tierra de los mayas. Los tres códices que sobreviven hoy en día están en Madrid, París y Dresde.

El Popol Vuh no es un códice. Los códices originales contenían imágenes y glifos. El hombre que escribió el Popol Vuh no lo escribió con glifos, sino con el alfabeto latino. Es posible que el autor viera la destrucción de los códices y pensara en otra forma de preservar las historias mayas.

Cuando terminó el libro, lo guardó en la ciudad de Chichicastenango, Guatemala. El Popol Vuh permaneció escondido hasta el año 1701 (mil setecientos uno) cuando fray Francisco Ximénez vio el libro por primera vez.

A diferencia de fray Diego de Landa, fray Francisco Ximénez reconoció la importancia de los documentos mayas. En vez de destruir el Popol Vuh, fray Ximénez lo copió. Primero transcribió el texto original en quiché y luego, hizo una traducción al castellano. El resultado fue un libro con una columna en quiché y otra en castellano. Más tarde, fray Ximénez escribió una versión en prosa del Popol Vuh en la cual elaboró la historia.

La primera publicación del Popol Vuh ocurrió en 1857 (mil ochocientos cincuenta y siete) en Viena, Austria con el título Las historias del origen de los indios de esta provincia de Guatemala. Una publicación francesa del libro apareció en 1861 (mil ochocientos sesenta y uno) con el nombre Popol Vuh, el libro sagrado y los mitos de la antigua América.

El documento original del Popol Vuh desapareció, pero la copia de fray Ximénez todavía existe. En 1883 (mil ochocientos ochenta y tres), el norteamericano Edward Ayer compró el libro. Lo donó a la Biblioteca Newberry en Chicago unos años después y todavía puedes verlo allí hoy en día. Como los códices, el Popol Vuh desafortunadamente ya no está en tierras mayas.

Adrián Recinos, embajador guatemalteco, encontró el Popol Vuh en la biblioteca en Chicago y publicó la primera edición moderna del libro en 1947 (mil novecientos cuarenta y siete). Hoy en día, puedes leer el manuscrito en Internet.

El Popol Vuh es la colección definitiva de cultura maya. Debido a la destrucción de miles de códices mayas, es el documento más completo que existe sobre la historia, religión y mitología maya. Y ahora, todo el mundo puede leerlo.

El fin.

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Author: Camilla Given

I'm Camilla! I teach at the high school and college level in a small town in western Colorado. My goal is to teach the world Spanish through stories. I truly believe that stories make learning Spanish easier - and even fun! Feel free to contact me at smalltownspanishteacher@gmail.com

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