Simple Stories in Spanish: Los reyes de plata

Episode 204

The state of Colorado exists in large part because of the gold and silver rush that began in 1858. Many ruins of abandoned mining towns and operations can be found throughout the Rocky Mountains. Few people actually became rich, but one family in Colorado experienced a monumental rise in wealth. However, like most mining endeavors, the “boom” was quickly followed by a “bust”.

This story is in the third person and past tense. Important vocabulary in the story includes: “oro” (gold), “plata” (silver), “éxito” (success), “fracaso” (failure), “prudente” (sensible), “gastar” (to spend), “inversión” (investment), “choza” (shack)

Los reyes de plata

Es muy común encontrar ruinas de edificios en las montañas de Colorado. Hay alrededor de 700 “pueblos fantasmas” con algún tipo de ruinas documentados en el estado. La mayoría de estas ruinas son de la época de los mineros que llegaron en el siglo XIX (diecinueve) en busca de oro y plata.

Muy pocas personas se enriquecieron en las minas, pero hay algunas historias de esta época que cautivan la atención. Una de estas historias es la de la familia Tabor.

Horace Tabor nació en el estado de Vermont. Se casó con Augusta, una mujer prudente e hija de su jefe. La pareja se mudó a Kansas como parte de un plan para impedir la esclavitud en ese territorio. Allí tuvieron un hijo llamado Maxcy. Poco después, en 1859, fueron a las montañas con muchas otras personas en busca de oro. 

El viaje a las montañas no era fácil. Había mucha nieve. Augusta escribió que a veces cubrieron muy poco terreno y que después de todo un día de viaje “todavía podían ver el resto del fuego de la noche anterior”. Además, era muy peligroso. Augusta y su hijo de solo un año, casi se murieron cuando cruzaron un río frígido. El agua helada y rápida rompió la carreta y Augusta y Maxcy flotaron por el río violento. Augusta agarró las ramas de un árbol hasta que el grupo vino para rescatarlos.

No hay duda de que Augusta era una mujer fuerte y valiente. Era una de las primeras mujeres en los campos de mineros y ella asumió el rol de cocinera, lavadora, enfermera, banquera y administradora de correos (aunque ese título oficial fue de su esposo). Horace trabajaba en las minas, pero el trabajo de Augusta realmente mantenía a la familia. Fue llamada un “ángel de misericordia” por sus vecinos.

La familia viajaba a varios campamentos buscando una bonanza, pero Horace no tuvo éxito en las minas. Por fin fueron al pueblo de Leadville (“Pueblo de plomo”) cuando oyeron de un gran descubrimiento de plata en la región. Establecieron una tienda allí, pero hubo un problema. Varios mineros no pudieron pagar los productos. Así que Horace aceptó varios tratos. En los tratos, Horace recibiría una parte del beneficio de la mina. Si la mina producía plata, Horace recibiría dinero. Si la mina no producía plata, Horace no recibiría nada.

A Augusta no le gustaba la inversión en las minas. Como era una mujer prudente, pensaba que debían ahorrar dinero y no solo gastarlo, pero Horace no escuchaba a su esposa.

En mayo de 1878, una inversión de Horace dio grandes resultados. Hubo una bonanza de plata en una de las minas y la familia Tabor recibió su parte: $50,000 por mes. Tabor vendió su inversión en la mina por un millón de dólares (lo que sería 33 millones hoy en día). Horace invirtió el dinero en otras minas, y ganó aún más dinero. Compró una mina entera con el nombre de “Matchless” (“Sin igual”). Tenía ese nombre porque por mucho tiempo, no había una mina igual, produciendo hasta $2,000 por día en plata de alta calidad. Con todo ese éxito, Horace recibió el nombre de “el rey de plata”.

Otra vez, Augusta recomendaba prudencia con el éxito inesperado de las minas. Pero Horace quería disfrutar de su riqueza. Construyó edificios, compró ropa fina y gastaba su dinero casi tan rápido como lo ganaba. La diferencia entre los esposos causó mucha tensión en el matrimonio, y Horace, un hombre de 50 años y vicegobernador del nuevo estado de Colorado, ahora pasaba tiempo fuera de casa, gastando su dinero en regalos para otras mujeres bonitas.

En 1880, Horace conoció a una mujer muy atractiva. Se llamaba Elizabeth Doe. Elizabeth era una mujer divorciada de solo 26 años. Tenía un aspecto inocente, así que todos la llamaron “Bebé Doe”. Parecía ser amor a primera vista. Horace pagó por todo lo que Elizabeth quería, incluyendo un apartamento en el elegante Hotel Windsor de Denver.

La aventura amorosa de Horace y Elizabeth era muy pública y causó escándalo para el vicegobernador. Horace pidió el divorcio a Augusta, pero ella se negó, citando los muchos años que ella había estado a su lado, en la pobreza más que en la riqueza. Pero Horace obtuvo un divorcio en secreto en otro pueblo y luego se casó – también en secreto – con Elizabeth. 

Cuando Augusta se enteró del matrimonio, no pudo hacer mucho. Luchó por una compensación, diciendo que Horace tenía una fortuna de nueve millones de dólares, pero al fin recibió poco dinero y dos edificios. Para ganarse la vida, Augusta rentaba salones y mantenía una escuela para muchachas.

Mientras tanto, Horace y Elizabeth planearon una gran boda pública en Washington, D. C., donde Horace estaba sirviendo como senador. El vestido de boda de Elizabeth costaba $7,000 y Horace le regaló un collar de diamantes que costaba $90,000. 

Varios amigos políticos de Horace asistieron a la boda, incluyendo al presidente de los Estados Unidos. Sin embargo, las mujeres de sus amigos no asistieron a la boda porque era un evento escandaloso. ¿Un hombre de 52 años casándose con una mujer de 28? ¿Una mujer que vivía en pueblos de mineros sin escrúpulos? ¿Una mujer que destruyó un matrimonio y que, a lo mejor, solo se casaba por el dinero? Elizabeth nunca sería aceptada por la alta sociedad, aun con el título de “la reina de plata”.

Después de su matrimonio, Horace y Elizabeth volvieron a Colorado. Parecían muy felices. Eran una de las cinco familias más ricas de los Estados Unidos. Por diez años, vivieron una vida extravagante, gastando hasta $10,000 dólares por semana. Construyeron una casa de ópera donde pasaban muchas noches. Tenían muchas fiestas. Viajaban mucho también. Tuvieron dos hijas, Lily y Silver Dollar, y tenían prácticamente todo lo que querían. 

Sin embargo, como en las historias de los 700 “pueblos fantasmas” de Colorado, después de la bonanza viene el fracaso.

En 1893, los Estados Unidos reafirmaron el estándar de oro y el valor de la plata cayó drásticamente. Horace tenía muchas inversiones en minas de plata y perdió todo. Horace tenía inversiones en otros lugares también, como Texas, México, Honduras y Bolivia, pero estas inversiones resultaron un fracaso también.

La familia Tabor, una vez entre las familias más ricas de la nación, ahora no tenía nada. Vendieron todo excepto la mina Matchless. Horace volvió a trabajar en las minas, pero en 1899 contrajo apendicitis y se murió. Aunque murió en pobreza, todavía era un hombre popular. Hasta 10,000 personas asistieron a su funeral.

Ahora Elizabeth estaba sola y sin dinero. Todavía era una mujer bonita, pero no se casó de nuevo. Fue a vivir en una choza en la mina Matchless cerca del pueblo de Leadville. La choza era muy pequeña, con un solo salón y dos ventanas. Las paredes de la choza estaban cubiertas con papel para prevenir la entrada del viento y la nieve. La mina ya estaba abandonada. Elizabeth buscaba inversiones para reparar y mantener la mina sin éxito, y pasaba su tiempo en la choza leyendo la Biblia y escribiendo.

Las hijas de Elizabeth se fueron. Su hija mayor, Lily, no tuvo ningún contacto con ella el resto de su vida. Su hija menor, Silver Dollar, tuvo problemas con el alcohol y se murió en circunstancias sospechosas en Chicago.

Es difícil comprender cómo, pero Elizabeth sobrevivía varios años en este estado triste. Dicen que sus vecinos le dejaban comida, pero también dicen que ella comía muy poco y tomaba el agua contaminada de las minas.

En marzo de 1935, hubo una gran tormenta de nieve. Una vecina de Elizabeth notó que no había humo de la chimenea de la choza. Entró a la choza y encontró el cuerpo congelado de Elizabeth en el suelo. Había muerto una semana antes.

Por 10 años de su vida, Elizabeth vivió en puro lujo con todo lo que quería, pero durante los últimos 35 años de su vida, vivió en pura pobreza, muriendo sola y sin nada. 

¿Y qué pasó con Augusta, la primera esposa del rey de plata? Pues, ella hizo varias inversiones muy prudentes con su dinero. Una de estas inversiones fue en la compañía Singer, que fabricaba máquinas de coser. Con esa inversión ganó mucho dinero y vivió bien con su hijo Maxcy.

Las minas abandonadas de Colorado (y de otros estados) nos enseñan mucho sobre la vida difícil de las montañas. Nos enseñan la valentía y la determinación del sueño americano. Nos enseñan la habilidad de los humanos para adaptarse a elementos extremos. Estas minas son monumentos a la bonanza y al fracaso, y podemos aprender de sus historias.

Fin.

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¡Muchas gracias por escuchar! Thank you for listening, and a HUGE thank you for your support. I really enjoy creating and sharing simple, comprehensible stories in Spanish. If you would like to help me in that endeavor, consider buying me a taco! Or find me on PayPal and Venmo @Small Town Spanish Teacher!

You can download a printer-friendly PDF of this story. Looking for the English translation? I have a PDF for that too! Read a paragraph in Spanish and then read the English translation to see what you understood.

Author: Camilla Given

I'm Camilla! I teach at the high school and college level in a small town in western Colorado. My goal is to teach the world Spanish through stories. I truly believe that stories make learning Spanish easier - and even fun! Feel free to contact me at smalltownspanishteacher@gmail.com

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