Simple Stories in Spanish: Mi viaje a México, parte 3

Season 10, episode 37

In this leg of my trip to Mexico, we left the ruins and the beach behind for a taste of lake life in Bacalar. As a Minnesota girl, I love lake life, and being in the small town of Bacalar was both soothing and uplifting in so many ways.

This story is in the first person and past tense. Important vocabulary in the story includes: “apenas” (just, barely), “amanecer” (dawn, sunrise), “remar” (to row), “árbol” (tree), and “tinte” (dye).

Mi viaje a México, parte 3

Mi viaje a México fue mágico, con la playa, las ruinas, la comida y la gente. El próximo lugar en el viaje, no era un lugar con demasiados turistas. Y tal vez, por eso, fue uno de mis lugares favoritos.

Bacalar es un pueblo en la Laguna de Bacalar, también llamada la Laguna de los Siete Colores por sus siete tonos de azul y turquesa. Tiene un ambiente tranquilo. La laguna es angosta y larga, en vez de redonda y grande. También hay un cenote abierto apropiadamente llamado el Cenote Azul. Es un círculo perfecto de un azul brillante, al lado de las aguas turquesas de la Laguna de los Siete Colores.

Empecé mi tiempo en Bacalar relajándome en el hotel. El hotel no era grande y tenía un ambiente tropical. Mi cuarto era enorme con camas cómodas y una ducha bonita con piedras suaves. La piscina tenía una pequeña cascada y esta, junto con las palmeras, creaba un oasis. 

Después de estar en un autobús por cinco horas en el viaje desde Mérida, fue relajante pasar un rato al lado de la piscina tomando el sol y nadando. Me cubrí con bloqueador solar, así que ¡no me quemé!

La próxima mañana, me levanté antes del sol. Otra mujer del grupo llamada Robin y yo habíamos decidido hacer una excursión de kayak. La excursión fue con Amir Adventours. Por solo 550 pesos (unos $30), recibí un tour en kayak por la laguna al amanecer y desayuno. 

Conocimos a nuestro guía, Miguel, y entramos al agua en la oscuridad de la mañana. El sol apenas estaba saliendo. Mientras remábamos, el sol hizo su magia y pintó el cielo en tonos de rosado y amarillo. Los rayos del sol eran visibles y radiantes. La combinación de los colores del cielo y los azules de la laguna era completamente hermosa. A veces se me olvidaba remar porque estaba admirando la vista.

Llegamos a una pequeña playa para mirar el resto del amanecer. Robin y yo nadamos mientras Miguel nos preparaba el desayuno. Me encanta nadar y el agua era fantástica, aunque no era profunda.

Miguel preparó pan tostado con jalea y cortó manzanas, piña, mango, kiwi, plátanos y naranjas. Arregló todo en su tabla de paddleboard. Era un arreglo tan bonito que casi no quería comerlo. Pero la fruta me llamó. 

Tomé un mango y lo cubrí con un poco de Tajín (Tajín es una mezcla de polvo de chiles, limón y sal). ¡Fue la fruta más deliciosa que he comido en mi vida! También comí las otras frutas, pero nada se comparó con el mango. Por suerte, dos personas no habían aparecido para el tour esa mañana y ¡Miguel tenía un mango extra! Lo cortó y me comí todo, con Tajín, por supuesto.

Después del desayuno acuático, continuamos nuestra excursión. Cruzamos la laguna y buscamos animales en el agua y la vegetación. No vimos muchos animales exóticos, solo pájaros y peces, pero fue divertido y relajante remar en kayak en el agua.

En el agua de la Laguna de los Siete Colores hay algo curioso. Se llama estromatolitos. Los estromatolitos son formaciones minerales vivas. Son muy importantes porque limpian el agua y producen oxígeno. Se cree que son una de las formas de vida más antiguas del mundo.

Desafortunadamente, los estromatolitos son muy frágiles. Bacalar hace muchos esfuerzos de conservación para cuidarlos, porque es uno de los pocos lugares en el mundo donde todavía viven. No puedes tocarlos y piden que no uses químicos en el agua, como bloqueador solar o repelente de insectos. Con más actividad en el agua, es aún más importante cuidar de estos organismos.

Cuando volvimos a la playa, hacía más viento y la laguna no era tan tranquila. Por suerte, no me cansé (levantar pesas me ha ayudado mucho con la fortaleza de los brazos). Llegamos sanos y salvos, con otra experiencia mágica en la memoria.

Luego, volvimos al hotel caminando. Robin y yo vimos muchos árboles en flor y los olores eran divinos. El resto del grupo apenas se estaba levantando para desayunar. Todo el tiempo que tuvimos en Bacalar era tiempo libre, así que todos tenían planes diferentes para el día. Yo decidí ducharme y dormir un rato antes de explorar más el pueblo.

Mi siesta duró un poco más de una hora y estaba lista para conocer Bacalar. Encontré una tienda de empanadas. La dueña era de Argentina. Comí dos empanadas – una sabrosa y una dulce – en el pequeño parque en el centro de Bacalar.

Además de la laguna, que es la gran atracción de Bacalar, hay un fuerte. El Fuerte de San Felipe fue construido en el siglo XVIII (dieciocho) para proteger Bacalar de los ataques de piratas. 

Cuando leí esa información, me sorprendí. Bacalar no está en la costa. No tenía idea de que los piratas atacarían un pueblo en un lago. Resulta que los piratas navegaban sus barcos por un río hacia la laguna. Pero no atacaron la ciudad por oro, ni por piedras preciosas. Los piratas buscaban un árbol.

El árbol se llama palo de tinte. Es un árbol alto y retorcido con nudos y espinas. No es un buen árbol para la construcción. Pero el palo de tinte es especial por el tinte que produce. El tinte del árbol produce un rango de colores de azul y negro. ¡Y en Europa, el tinte valía tanto como el oro!

El Fuerte de San Felipe ahora es un museo dedicado a la historia de la región, incluidos los conflictos entre los piratas y los mayas locales. Es fascinante para los aficionados a la historia, como yo, y para los aficionados a la guerra con sus cañones y varias armas antiguas. Además, es un punto bonito para ver la laguna.

Después del Fuerte, caminé hacia un parque natural para ver más de la laguna. En el camino descubrí varias tiendas de arte hermoso. Desafortunadamente, llovió en el camino, y no solo un poco. ¡Me mojé completamente! 

Terminé el día con el resto del grupo con la cena y más baile. Encontramos una banda de salsa y bailamos. ¡Fue tan divertido! Otra vez, bailar salsa fue el fin perfecto de un día hermoso en México.

El fin.

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Simple Stories in Spanish: Mi viaje a México, parte 2

Season 10, episode 36

My trip to Mexico began with the beach and then the impressive ruins of Chichén Itzá. However, the best moments of the trip were yet to come, including a magical cenote and a more intimate experience with beautiful Mayan ruins.

This story is in the first person and past tense. Important vocabulary in the story includes: “cenote” (spring fed lake), “piedra” (stone), and “edificio” (building).

Mi viaje a México, parte 2

En la primera parte de mi viaje a México, exploré la ciudad de Playa del Carmen, la isla de Cozumel y las ruinas de Chichén Itzá. Cada lugar tenía su propio encanto.

Una gran razón por la que decidí hacer el tour que elegí fue la variedad de lugares. No quería pasar mis vacaciones en un hotel o centro turístico. Quería viajar.

Después de una noche en Valladolid, fuimos a un cenote. Hay más de 6,000 cenotes en la península de Yucatán. Un cenote es un lago que recibe su agua de ríos subterráneos. Hay cenotes que están completamente abiertos, parcialmente abiertos y completamente cubiertos. Los más populares son los cenotes cubiertos que se encuentran en cuevas subterráneas.

Algunos sitios tienen múltiples cenotes en un lugar. Estos sitios pueden ser muy populares. Mi grupo fue a un lugar con un solo cenote. Como he enseñado sobre cenotes y he visto varias fotos, y me encanta el agua, estaba especialmente emocionada por nadar en un cenote. 

El cenote estaba a 59 pies (18 metros) bajo tierra. El agua del cenote era muy profunda, midiendo 65 pies (20 metros). Como es tan profunda, todos —aun los más fuertes— necesitan llevar un chaleco salvavidas. El agua era fría, algo muy bienvenido con el calor del día. Tenían una tirolesa y fue muy divertido usar ese método para caer en el agua.

Pasé mucho tiempo nadando y jugando en el agua. Sin embargo, era frío en la caverna del cenote y decidí salir para descansar en una hamaca al sol por un rato. Miré los árboles y las flores y vacié mi mente —algo que para mí no es fácil. Después de tomar el sol y calentarme, volví al cenote. Esta vez estaba sola en el agua. Nadé por la caverna mirando las formaciones de roca. En un momento unas hojas verdes y flores blancas cayeron del hueco en el techo y flotaron hacia el agua. Era mágico. 

La parada para la noche fue Mérida. Mérida es una ciudad preciosa establecida en el año 1542 (mil quinientos cuarenta y dos). Es la capital del estado mexicano Yucatán y es la ciudad más grande en todo el sur de México. Además, es considerada una de las ciudades más seguras de México y de todas las Américas.

Mérida, como muchas ciudades en las Américas, fue construida sobre una ciudad maya. La ciudad original se llamaba Ti’ho y tenía cinco pirámides. Los conquistadores usaron las piedras de las pirámides en la construcción de edificios en la ciudad de Mérida, incluso en la catedral. Es posible ver esas piedras mientras caminas por la ciudad. 

Como parte del tour de Mérida, visitamos el palacio municipal. Mi parte favorita del palacio municipal era el arte. Había murales de la creación de los hombres. Según los mayas, los dioses formaron a los hombres del maíz (de hecho, “maya” significa “del maíz”). También había interpretaciones de la bandera mexicana y de los héroes de la revolución.

Esa noche había una presentación de baile folclórico en la plaza. Las parejas eran hombres y mujeres mayores y fue divertido verlos bailar con su ropa tradicional. 

El siguiente día en México era mi favorito. Era un día libre con una excursión opcional a Uxmal. Cuando veo fotos de las ruinas de México, las de Uxmal son mis favoritas. Éramos seis de nosotros que decidimos hacer la excursión. Nos levantamos temprano y manejamos por un poco más de una hora al sur. 

Cuando llegamos a Uxmal, no había casi nadie. El guía nos habló un poco del área. Nos explicó el significado del árbol ceiba, también llamado el árbol de la vida por su conexión entre los mundos. Nos mostró unas cosas interesantes, y luego nos dio tiempo para explorar.

Uxmal era una ciudad muy importante por un periodo breve al final del siglo nueve. Fue construida en el siglo seis y fue abandonada en el siglo dieciséis. Las ruinas incluyen la Pirámide del Adivino, el Cuadrángulo de las Monjas, el Palacio del Gobernador, el Palomar y, por supuesto, el Juego de Pelota.

Las ruinas de Uxmal son muy diferentes de las de Chichén Itzá. En primer lugar, son menos visitadas. No hay tanta gente. No había otro grupo cuando visitamos la Pirámide del Adivino y  no hay personas en la mayoría de mis fotos. Con significativamente menos turistas, no hay vendedores dentro de las ruinas, así que puedes caminar y explorar a tu gusto.

Algo que puedes hacer en Uxmal que no puedes hacer en Chichén Itzá es caminar sobre las ruinas. No puedes subir a la Pirámide del Adivino, pero sí puedes subir al Palacio del Gobernador. Desde el Palacio del Gobernador, hay una vista magnífica de la pirámide. Parece que está saliendo de entre los árboles.

Como tuvimos más tiempo para explorar, tuve más tiempo para observar y apreciar la arquitectura y el arte. Los mayas decoraban los edificios con sus dioses y símbolos sagrados. Usé el zoom en mi teléfono como si fueran binoculares para ver los detalles de los relieves y estatuas. Es fascinante que esos detalles todavía estén allí todos esos años después de su construcción.

No todas las ruinas están en buena forma. Hay pilas de rocas que antes eran grandes edificios, o hasta pirámides. Hay evidencia de erosión y hasta robo y destrucción de piedras preciosas. Pero en general, las ruinas de Uxmal están en buenas condiciones y allí puedes ver el trono del jaguar con sus dos cabezas. Recomiendo que las visiten si tienen la oportunidad.

Las ruinas de Uxmal no eran las únicas en esa excursión. También visitamos las ruinas más pequeñas de Kabah. Kabah significa “mano poderosa” en maya. Las estructuras de allí honran al dios Chaac. Chaac es el dios de la lluvia. Era muy importante en Kabah porque es una región más árida, sin cenotes.

El dios Chaac está representado en los edificios con una nariz larga, un poco como el tronco de un elefante. Tiene la boca abierta, mostrando sus dientes.

Como en otros sitios, hay relieves mayas y varias esculturas y estatuas. Una cosa interesante en Kabah es su uso de curvas. Hay un edificio que tiene piedras cortadas para imitar columnas. Hay otro edificio con dos estatuas grandes con piernas y brazos redondos. Parece algo pequeño, pero muchas veces las piedras en los edificios eran planas para preservar la estructura.

Después de un día de ruinas, nuestro pequeño grupo volvió a Mérida a reunirnos con los demás. Los que se quedaron en Mérida disfrutaron de un día de compras y relajación. Salimos a comer y luego fuimos a ver una banda de salsa. Allí bailé con un compañero del grupo. Me encanta bailar, pero típicamente bailo sola en mi cocina. No había bailado con un compañero en mucho tiempo, así que necesitaba un momento para recordar. Cuando encontré el ritmo, fue tan divertido. Bailar la salsa fue el fin espectacular de un día perfecto en México.

El fin.

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Simple Stories in Spanish: Mi viaje a México, parte 1

Season 10, episode 35

In June of 2025 I finally traveled to a place I have wanted to visit for some time: Mexico. It was an amazing adventure filled with history, food, fun, and friendship. It inspired several story ideas, some of which you have already heard and will probably recognize, and some that are still in the works. Above all, this trip to Mexico reminded me of why I love to travel.

This story is in the first person and past tense. Important vocabulary in the story includes: “solitario” (lone), “viajar” (travel), “jamaica” (hibiscus), and “molestaba” (bothered).

Mi viaje a México, parte 1

En junio fui a México. No soy una persona solitaria y he evitado viajar en parte porque no tengo a nadie con quien viajar. Decidí que si iba a México, necesitaría ir con un grupo de viaje para no estar sola. Investigué y encontré el tour perfecto. Fue un tour formado por personas como yo, que viajaban solas.

Decidí irme a México antes del principio del tour. Empecé en Playa del Carmen. Caminé por el pueblo precioso al lado del mar. Desafortunadamente, había mucha alga en la playa y era difícil disfrutar del agua.

Tomé un barco a la isla de Cozumel. Hay muchos turistas en Cozumel. Varios cruceros paran en Cozumel y pude ver los barcos enormes. Es popular entre los turistas porque hay muchas actividades. Hay oportunidades  de exploración en jeeps. Hay unas ruinas pequeñas. Hay mucha playa preciosa. 

Fui con un grupo a ver partes de la isla. Debería haber hecho más investigación, porque el tour de este grupo pequeño no era lo que quería. El anuncio hablaba de aventura en un jeep y ruinas, y una pequeña mina de jade, pero la realidad fue un viaje normal por la calle a la casa de una compañía de tequila y luego un poco de esnórquel. Como no bebo alcohol, no me interesaban los sabores de tequila. El esnórquel fue divertido, pero no había mucha vida acuática para ver.

El siguiente día en México fue un día especial. Cuando mencioné que iba a México a una amiga, ella dijo que iba a México también con su esposo para celebrar su aniversario. ¡Comparamos fechas y lugares y supimos que íbamos a estar en Playa del Carmen al mismo tiempo! Pasé el día con mis amigos Niki y Eric y fue muy divertido. Caminamos por la playa, aun con la alga, visitamos el Museo Frida Kahlo y comimos comida excelente, incluyendo tacos, mangos y marquesitas. Las marquesitas son como crepes crujientes que se llenan con dulces como fruta, crema o chocolate, o que se llenan con comida sabrosa como queso y carne.

Me despedí de mis amigos para volver al hotel y empezar el tour que me llevó a México. En el hotel, conocí a los otros viajeros solitarios. Había catorce personas en total que venían de Inglaterra, Canadá, Estados Unidos, Puerto Rico, Alemania, Italia y Australia. El tour empezó con una noche de tacos y fue divertido ir a diferentes taquerías y conocer a los miembros del grupo. 

Después de comer demasiados tacos al pastor – mis favoritos – y tomar un galón de agua de jamaica – otro favorito, volvimos al hotel para dormir un poco antes de salir temprano para Chichén Itzá.

Estaba tan emocionada por visitar las ruinas de Chichén Itzá. Había visto fotos de El Castillo, su pirámide principal, durante años y soñaba con verlo en persona. Después de pagar la entrada y pasar por la seguridad, caminas por un sendero de árboles que se abre frente a la pirámide. Es más impresionante en persona que en fotos.

Hay más para ver en Chichén Itzá que solo El Castillo, pero es la atracción principal por buena razón. Parece tan perfectamente construido. Se alza como una montaña en el centro de las ruinas. Desafortunadamente, hace muchos, muchos años, un hotel local robó piedras de la pirámide para su construcción. Han restaurado dos lados de El Castillo, pero todavía puedes ver la destrucción del gran templo en los otros dos lados.

El campo del Juego de Pelota fue fascinante para mí. Mi parte favorita de visitar este lugar fue la oportunidad de tener en mi mano una réplica de la pelota que usaban para el juego. Aunque era pesada, fue más flexible de lo que imaginaba. 

Alrededor del Juego de Pelota hay relieves en la piedra. Los relieves no son exactamente inspiradores para los jugadores. Muestran el juego, y también lo que pasa al fin del juego, con jugadores de rodilla perdiendo la cabeza. Un sacerdote está a su lado con un cuchillo de obsidiana. Serpientes salen del cuello del decapitado, representando la sangre.

Unas personas dicen que los ganadores fueron sacrificados, otros dicen que los perdedores se murieron. Aun otros dicen que nadie perdió la vida en los juegos. El guía que tuvimos en Chichén Itzá dijo que los mayas eran una tribu pacífica y fueron los aztecas quienes los sacrificaron. Es difícil saber la verdad porque solo podemos interpretar las imágenes que no han sido destruidas, y muchas de ellas no tienen todo el contexto.

Después del Juego de Pelota, tuvimos tiempo individual. Fui al observatorio. Había menos gente allí y era más fácil pasar tiempo con las ruinas. Exploré un poco y ya era hora de volver al grupo. Desafortunadamente, no tuve tiempo para visitar el Cenote Sagrado, que era la razón de la construcción de Chichén Itzá.

Las ruinas de Chichén Itzá eran espectaculares, pero tengo que admitir, que algunas cosas me molestaban. Primero, cada espacio del sendero está lleno de personas vendiendo productos como estatuillas de El Castillo, cabezas de jaguares que rugen cuando soplas (habían rugidos de jaguares constantes), llaveros, carteras, joyeras y más. Me sentía mal diciendo “no gracias” todo el tiempo, pero tampoco quería comprar un montón de cosas que no necesitaba. 

Otra cosa que me molestaba era el guía. Era un hombre simpático, pero tuvimos 3 horas allí y el plan era 2 horas guiadas y una hora sola. El guía tomó casi todas las tres horas, dejando muy poco tiempo para la exploración individual. Como maestra, comprendo la importancia de la educación, pero cuando uno está de vacaciones, no está de humor para una clase larga de historia maya bajo el sol.

Y esto me lleva a la última cosa que me molestaba, que era el calor y la humedad. No estoy acostumbrada a tanta humedad y fue difícil estar de pie en el sol respirando agua escuchando educadamente a la información cuando quería estar caminando y explorando.

Después de terminar en Chichén Itzá, el grupo subió al bus y fue a una comida local. Allí aprendimos cómo preparar cochinita pibil. La cochinita pibil es puerco sazonado con achiote y otras especias. Cocinan el puerco envuelto en hojas de plátano en una caja de metal en la tierra. Las mujeres de la comunidad nos enseñaron como hacer la pasta roja que cubre el puerco usando un molinero tradicional. Luego hicimos tortillas de mano. Comimos nuestras tortillas con la cochinita pibil y bebimos agua de jamaica. Para el postre, nos sirvieron semillas de calabaza cubiertas de miel. ¡Todo estuvo para chuparse los dedos!

Terminamos el primer día completo del tour en la ciudad de Valladolid. Caminamos por la ciudad, mirando la arquitectura y buscando dónde comer. Al fin, decidí tomar un poco de tiempo para mí misma mientras otras personas fueron a cenar. Encontré un vendedor de helados en la plaza y compré uno de mango. Había una banda tocando y me senté en un banco para escuchar la música. Observé mientras personas bailaban a la música bajo la luz de la iglesia iluminada. ¡Estaba tan feliz de estar en México!

El fin.

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Simple Stories in Spanish: La aventura de la vida, parte 11 (conclusión)

Season 10, episode 34

Previous chapters of La aventura de la vida include: Parte 1 , Parte 2, Parte 3, Parte 4, Parte 5, Parte 6, Parte 7, Parte 8, Parte 9, Parte 10

They made it out of Xibalbá! They beat the odds, escaping the gods’ tricks and traps. They climbed the roots of the ceiba tree and found their way back to the land of the living. But this adventure isn’t over yet.

This story is in the third person and present tense, with multiple other verb forms used as needed to tell the story. Important vocabulary in the story includes: “agarra” (grab), “gira” (rotate), “rugido” (growl), and “cenizas” (ash).

La aventura de la vida, parte 11 (conclusión)

Sandra disfruta del calor del sol y el aire fresco. Está muy aliviada de haber salido del “lugar de miedo”. Cierra los ojos e imágenes de los dos hombres que perdieron sus vidas aparecen. No quiere pensar en ellos. Cuando abre los ojos de nuevo, ve la cara sonriente de Gabriel.

—Tú eres increíble —dice Gabriel, moviendo el cabello de su cara.

—Hacemos un buen equipo —responde Sandra, con su propia sonrisa.

Gabriel se levanta y extiende una mano hacia Sandra. Sandra toma su mano y acepta ayuda para levantarse. Después, Gabriel agarra su saco de tesoro del suelo.

—Qué raro. No pesa casi nada —dice.

Abre el saco y se ríe sin humor. Luego vacía el saco en la tierra. En vez de estar lleno de oro y tesoro, caen cenizas del saco.

—Otro truco de Xibalbá. Debía de haberlo reconocido.

Los ojos del hombre malo se abren de par en par. Corre a la caja de tesoro y la abre.

—¡No, no, no! —grita, pasando las manos por la ceniza gris que está dentro de la caja que casi le costó la vida.

—Los dioses de Xibalbá ganan al fin —murmura Gabriel con decepción.

—¡Es tu culpa! —grita el hombre malo mirando hacia Sandra—. Tenía que sacrificarte a los dioses en Chichén Itzá para recibir el tesoro, y todavía estás viva. Pues, hay un remedio sencillo para todo eso.

El hombre saca su cuchillo y amenaza a Sandra. Gabriel se pone en medio de los dos.

—Tranquilo, hombre. Sin Sandra, ni tú ni yo estaríamos vivos. Le debes la vida —dice con calma.

—¡Ella me debe su vida por las vidas de mis compañeros! —grita el hombre y ataca.

Sandra grita. Gabriel agarra el brazo del hombre que tiene el cuchillo. El hombre le pega. Gabriel lo empuja y los dos se caen por un cerro, luchando. Sandra los sigue con cuidado.

De repente, un sonido atrae la atención de Sandra: el rugido de un jaguar. Sandra mira por todos lados. La estatua de Gabriel que hace el rugido todavía está dentro de su mochila y no están cerca de ninguna persona, así que el rugido tiene que ser real.

Sandra escucha otro rugido y ve al jaguar aparecer en un espacio abierto entre los árboles. Sus ojos dorados miran atentamente a Sandra.

—¡Gabriel! ¡Gabriel! —chilla Sandra, pero Gabriel está luchando por su vida.

El jaguar se acerca lentamente y Sandra está muy nerviosa. Recuerda los jaguares en Xibalbá. Según los mayas, los jaguares pueden viajar entre los mundos y Sandra se pregunta si este jaguar los ha seguido desde Xibalbá.

Los instintos de Sandra son fuertes y ella se agacha para estar al nivel del jaguar. Baja la cabeza en una reverencia al animal majestuoso. En poco tiempo siente el aliento del jaguar en su cuello. Tiembla de miedo, pero levanta los ojos y hace contacto visual con la criatura.

Los ojos dorados del jaguar parecen ver hasta el alma de Sandra. De repente, una calma cubre los nervios de Sandra. Sabe que no corre ningún peligro. 

El jaguar gira y dirige su atención a la pelea entre Gabriel y el hombre malo. Gabriel está en el suelo y el hombre está sobre él con el cuchillo.

Justo cuando el cuchillo empieza a bajar, el jaguar ataca. Salta por la espalda del hombre y hunde sus dientes en el cuello, cortando la espina. El hombre cae a la tierra. Todavía no está muerto y sus ojos suplican ayuda de Gabriel y Sandra, pero esta vez, ellos no responden.

El jaguar lleva su víctima a un árbol y desaparece entre sus raíces. Sandra nota después que el árbol es una ceiba y se pregunta por segunda vez si el jaguar es de Xibalbá.

Después de tranquilizarse un poco, Sandra corre a Gabriel. Está sangrando de un corte profundo en la cabeza. Rompe la parte de abajo de su camiseta y la usa como una venda.

—¿Estás bien? —le pregunta a Gabriel.

—Estoy mejor ahora —dice Gabriel, acariciando la cara de Sandra.

Sandra toma la cara de Gabriel y lo besa. La adrenalina de estar al punto de morir convierte el beso en algo maravilloso para los dos. Sandra detiene el beso después de un rato, aunque tiene ganas de no terminarlo nunca.

—Creo que debemos irnos —dice.

—Estoy de acuerdo, aunque no sé adónde vamos y creo que me torcí el tobillo, entonces necesitaré tu ayuda —responde Gabriel.

Sandra le ayuda a Gabriel a incorporarse y él se apoya en el hombro de Sandra. No sabe por qué, pero Sandra siente la dirección en la que necesitan viajar.

Caminan lentamente con Sandra apoyando a Gabriel. El sol está bajo en el cielo cuando por fin llegan a un gran espacio abierto. Resulta ser lleno de edificios muy viejos y jardines bien preservados.

—¿Dónde estamos? —pregunta Gabriel.

Sandra mira los edificios y ve un templo único y llamativo. Sabe exactamente dónde están.

—Estamos en Uxmal —dice con asombro, mirando hacia el templo que sobresale entre los árboles.

Encuentran unas escaleras y los dos se sientan. Están agotados y tienen mucha sed y hambre. Pero aún así, admiran las ruinas mayas a su alrededor.

—Lo siento, Sandra —dice Gabriel, tomando su mano—. Sé que solo querías una vacación tranquila en la playa de Costa Rica, no una aventura de vida y muerte en el submundo de los mayas. Y ahora, ni siquiera tenemos el tesoro del jaguar que buscábamos.

A la mención del jaguar, Sandra se levanta con un brinco.

—¡El jaguar! —declara—. ¡Ven! Tienes que ver algo.

Otra vez, Sandra y Gabriel caminan lentamente – y ahora más lentamente porque tienen que subir unas escaleras. Cuando llegan a otra parte de la ciudad, Sandra indica un trono en una plataforma frente a un gran edificio decorado.

—Es otro trono de jaguar. Este está hecho de piedra y tiene dos cabezas para mostrar la conexión entre los mundos cósmicos.

Las ruinas de Uxmal ya están cerradas, y no están tan vigiladas como Chichén Itzá, así que Sandra y Gabriel cruzan la barrera y suben al trono del jaguar. La cara del jaguar más alto parece muy familiar y Sandra abre su mochila. Para su sorpresa, la máscara de madera que encontró en Xibalbá todavía está allí. ¡No se convirtió en ceniza como los otros tesoros!

Sandra toma la máscara y la pone en la cara del jaguar. La plataforma bajo sus pies tiembla y Sandra brinca hacia atrás. ¡No tiene ganas de caer en otro cenote!

La plataforma gira y unas escaleras aparecen. Sandra y Gabriel se miran antes de bajar las escaleras. No bajan mucho cuando se encuentran en un salón. En el centro del salón, hay una estatua del tamaño de un gato domesticado. Es un jaguar de puro oro con manchas de rubíes y jade.

—¡El tesoro del Rey Jaguar! —susurran Sandra y Gabriel al unísono.

Gabriel toma la estatua con cuidado y la guarda en la mochila de Sandra. Al llegar al trono del jaguar de nuevo, Sandra remueve la máscara de madera. La plataforma gira de regreso y las escaleras desaparecen.

Sandra y Gabriel salen de Uxmal y caminan hacia un hotel que está cerca. Cuando se han duchado, vestido y comido algo, Sandra se duerme profundamente. Al fin de la noche, su sueño es interrumpido por pesadillas de murciélagos enormes, calaveras espantosas y cuchillos de obsidiana.

Cuando Sandra se despierta, Gabriel no está. Su mochila está abierta y su contenido cubre el suelo. Sandra ve el libro “El Rey Jaguar”, su pasaporte, su teléfono muerto y la máscara de madera. La estatua del jaguar no está.

Sandra agarra sus cosas y baja a la recepción para pedir un taxi al aeropuerto. Solo quiere estar en casa. Está llena de decepción. Pensaba que tenía algo con Gabriel, que él era diferente de los otros hombres que había conocido.

Sandra espera al mostrador cuando una voz interrumpe sus pensamientos.

—¿Lista para tus vacaciones de verdad? Vamos a la playa —dice Gabriel, tomando su mano.

El fin.

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Simple Stories in Spanish: La aventura de la vida, parte 10

Season 10, episode 33

Previous chapters of La aventura de la vida include: Parte 1 , Parte 2, Parte 3, Parte 4, Parte 5, Parte 6, Parte 7, Parte 8, Parte 9

¡Hola y bienvenidos a este episodio de Simple Stories in Spanish! Sandra is ready to leave Xibalbá. She is tired of the riddles and rooms full of tricks. She feels that they are close to the exit, but she also knows that leaving Xibalbá will never be as easy as it looks.

This story is in the third person and present tense, with multiple other verb forms used as needed to tell the story. Important vocabulary in the story includes: “cuchillo” (knife), “raíces” (roots), “salida” (exit), and “gruñir” (to growl).

La aventura de la vida, parte 10

Después de contestar correctamente las adivinanzas de la calavera, Sandra guía a los dos hombres por el túnel oscuro. Toca la pared y siente la vibración de la tierra. Sabe que van en la dirección correcta – la dirección que les guiará fuera de Xibalbá.

Sandra está lista para estar fuera del lugar de miedo y de todos los trucos de los dioses. La mano de Gabriel toca la suya en la pared y su estómago se llena de mariposas. Esta aventura ha tenido múltiples sorpresas, incluso la de tener un hombre guapo a su lado.

Hay muy poca luz y el grupo avanza tocando la pared. No se mueven rápido por la caja del tesoro que el hombre malo lleva. El túnel da unas vueltas y al fin se abre a un paraíso.

Los tres se encuentran en la boca de la cueva mirando un jardín hermoso. Hay altas cascadas que caen en lagunas turquesas. Hay árboles llenos de fruta. Hay flores de colores vibrantes. Sandra mira la vista con asombro; es increíble. Gabriel toma su mano.

—Eres increíble. Sin ti, nunca habríamos encontrado ni el tesoro, ni la salida. Gracias —dice.

—De nada, pero todavía no hemos salido de Xibalbá —responde Sandra.

—¿Estás ciega? Un paraíso así no existe debajo de la tierra. ¡Ya no estamos en Xibalbá —dice el hombre malo detrás de ellos, celebrando. Corre al agua para tomar un poco, pero cuando toca el agua, le quema la mano.

—No hay insectos —nota Sandra—. No hay pájaros. No hay ninguna brisa. El “cielo” solo es roca blanca. Y el “agua” es lava.

Los hombres inspeccionan el “paraíso” con más cuidado. Sandra tiene razón. Es solo otro salón de tortura en Xibalbá.

—¡Tú dijiste que nos guiarías fuera de aquí y solo nos guiaste a otro salón de muerte! —grita el hombre, enojado.

—La salida está aquí. Estoy segura de ello —dice Sandra con calma—. Ahora tenemos que buscar…

No tiene tiempo de terminar. El hombre la agarra desde atrás y levanta un cuchillo a su cuello.

—Llévame a la salida ahora. Ya mataste a dos de mis hombres. Si alguien muere en este salón serás tú, no yo. Tú —dice, indicando a Gabriel —lleva la caja. Haz lo que digo o la mato. Y no pretendas que no te importa la chica. Veo cómo la miras.

Sandra siente una línea de sangre que baja por su cuello donde el cuchillo le corta un poco la piel. Tiene miedo. Mira a Gabriel con ojos suplicantes. Gabriel levanta la caja pesada del tesoro.

—Bien, ahora, ¿dónde está la salida? Y no juegues conmigo —gruñe el hombre.

—Buscamos un árbol especial. Se llama la ceiba —dice Sandra con voz pequeña.

—Pues, dime dónde está —dice el hombre.

—Ella no puede mover la cabeza para buscarlo con tu cuchillo en el cuello, hombre —dice Gabriel.

El hombre responde por bajar un poco su cuchillo y Sandra le da las gracias a Gabriel con los ojos. Mira por el jardín hermoso y ve lo que busca.

—Allá está —dice Sandra, indicando unas raíces que bajan del techo del salón.

—Pensaba que buscábamos un árbol. Esos son lianas —dice el hombre.

—Son raíces de un árbol —replica Sandra—. La ceiba es un árbol sagrado. Los mayas creían que conectaba los mundos, con las raíces en Xibalbá, el tronco en el mundo humano y las ramas tocando el cielo. Las raíces de la ceiba son la salida de Xibalbá.

El hombre mira a Gabriel en busca de confirmación.

—¿Por qué me miras? Ella sabe mucho más que yo sobre los mayas. Es gracias a ella que tú y yo todavía estamos vivos —observa Gabriel.

El hombre gruñe y el grupo camina hacia las raíces de la ceiba. Las raíces se extienden varios metros desde el techo. No será fácil subir por ellas.

Como el hombre necesita dos manos para subir, guarda el cuchillo y Sandra está aliviada de no tener esa amenaza de muerte constante. Los hombres deciden atar la bolsa de tesoro de Gabriel a la mochila de Sandra y subir la caja de tesoro entre los dos.

Sandra agarra una raíz y empieza a escalar. Está agradecida por las horas que levanta pesas en el gimnasio porque necesita esos músculos fuertes ahora.

Suben por las raíces, pasando la caja el uno al otro. Casi llegan a lo más alto y Sandra siente algo. ¡Es una brisa! ¡Es aire fresco! Mira hacia la fuente del aire y ve qué la tierra se abre poco a poco.

—¡Apúrense! ¡Veo la salida! —grita Sandra con emoción.

Tiene nueva energía y se mueve con prisa hacia la salida. Pero no tiene suficiente cuidado. Se tropieza con una raíz y se cae hacia abajo.

Gabriel mira a Sandra y su corazón se llena de terror. Deja la caja de tesoro en un nido de raíces a su lado y se mueve hacia la mujer que se ha transformado en algo especial en su vida. En el último momento, agarra su mano.

Sandra mira la mano fuerte que detuvo su caída. Sus piernas cuelgan metros sobre una laguna de lava azul.

—Está bien, yo te tengo —asegura Gabriel.

Gabriel levanta a Sandra. Dentro de poco, ella está a salvo en los brazos fuertes de Gabriel.

—No me asustes así otra vez, por favor —dice Gabriel mirando a Sandra con una pequeña sonrisa—. No creo que mi corazón se podría recuperar.

Sandra le devuelve la sonrisa, pero un movimiento la distrae. ¡La salida se está cerrando!

—¡Tenemos que irnos ahora! —dice Sandra, indicando la salida, cada vez más pequeña.

Gabriel la levanta y la empuja hacia la salida. En vez de volver al tesoro, sigue a Sandra.

—¿Qué haces? ¡Ven aquí para ayudarme! —grita el hombre malo.

—¡No hay tiempo! ¡Vámonos! —responde Gabriel.

Sandra llega a la salida primero. Gatea por un hueco en la tierra y sale en tierra firme. Siente el sol y la brisa en la cara. Oye un pájaro y casi llora de felicidad.

Poco después, Gabriel sale del hueco. Mira a Sandra con una gran sonrisa. Toma su cara sucia y la besa. Sandra quiere que el beso nunca termine, pero un grito desde abajo arruina el momento.

—¡¿Dónde demonios están?! ¡Hicieron una promesa! ¡No me dejen aquí para morir!

Sandra y Gabriel vuelven al hueco en la tierra, que ahora es aún más pequeño. Miran al hombre en los raíces, tratando de jalar la caja llena del tesoro del jaguar.

—¡Deja el tesoro y toma mi mano! ¡No hay tiempo que perder! —grita Gabriel extendiendo su mano hacia el hombre.

—¡No puedo dejarlo! —responde el hombre.

—Pues, pásame la caja y luego ven tú —dice Gabriel.

—¿Para que salgas con mi tesoro? ¡Ni lo pienses! —dice el hombre.

Gabriel pone los ojos en blanco. Sandra se acerca al hueco.

—Toma mi mano como seguro. Pasa el tesoro a Gabriel y si no te levantamos, puedes jalarme hacia abajo —dice Sandra.

—¿Por qué haces eso? No tenemos que ayudarlo. Además, sabes que te matará aún si lo ayudamos —susurra Gabriel.

—Soy mujer de palabra. Prefiero la vida por encima de la muerte —responde Sandra.

El hombre toma la mano de Sandra y pasa el tesoro a Gabriel. Apenas hay espacio para pasar la caja de tesoro por el hueco. En cuanto el tesoro está en tierra firme, el hombre jala la mano de Sandra. Ella no tiene la fuerza para levantarlo solo y Gabriel viene para ayudar. La tierra se está cerrando alrededor del hombre y Sandra y Gabriel jalan con toda su fuerza para rescatarlo.

Por fin, los tres se caen a la tierra, jadeantes. ¡Están libres de Xibalbá!

El fin.

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Simple Stories in Spanish: La aventura de la vida, parte 9

Season 10, episode 32

Previous chapters of La aventura de la vida include: Parte 1 , Parte 2, Parte 3, Parte 4, Parte 5, Parte 6, Parte 7, Parte 8

They’ve done it! It appears that Sandra has led Gabriel to the Treasure of the Jaguar King – the whole reason they are on this journey. A room filled with gold and jewels greets them, but Sandra can’t help thinking it is another trap. And now that they have the treasure, how do they get out of Xibalbá? This adventure of a lifetime is not over yet.

This story is in the third person and present tense, with multiple other verb forms used as needed to tell the story. Important vocabulary in the story includes: “truco” (trick), “tesoro” (treasure), “calavera” (skull),“pasillo” (passageway/hallway), “palomitas” (popcorn), and “adivinanza” (riddle).

La aventura de la vida, parte 9

—¡Lo hiciste, Sandra! ¡Hemos encontrado el tesoro del Rey Jaguar! —exclama un emocionado Gabriel, mirando el salón lleno de oro.

Gabriel toma a Sandra en sus brazos y la estrecha contra su cuerpo musculoso. Luego la sorprende con un gran beso en la boca.

—Vaya, qué sorpresa. El tesoro es real —dice el último hombre malo del grupo, caminando hacia una estatua dorada.

Gabriel se aparta de Sandra y camina hacia el tesoro. Sandra no sabe qué pensar; está completamente agotada y todos sus instintos le dicen que es otro truco de Xibalbá, pero Gabriel y el hombre tocan el oro, y no pasa nada. El oro no desaparece ni se convierte en algo diferente.

Sandra camina por las pilas de joyas y oro. A ella no le importa tanto el tesoro; tiene lo que necesita en la vida. Mientras tanto, Gabriel y el otro hombre llenan sus bolsillos de oro, esmeraldas y rubíes, como niños en una dulcería.

Entre el tesoro brillante hay algo que capta la atención de Sandra. Es una máscara de jaguar. La máscara es de madera y parece fuera de lugar entre los lujos del tesoro. Sandra toma la máscara en sus manos y la examina. Es exquisita y muy bien hecha. Siente una conexión con la cara del jaguar y decide ponerla en su mochila con su libro como un recuerdo de su aventura.

Sandra encuentra una esquina para sentarse. Ya no puede mantenerse de pie con los ojos abiertos, está tan cansada. Ha usado toda su energía para correr de los peligros de Xibalbá y en poco tiempo está acostada en el suelo, dormida.

Cuando Sandra se despierta, está muy cómoda. Siente el calor de una persona a su espalda y un brazo rodea su cintura. Tiene ganas de cerrar los ojos y volver a dormir, pero de pronto recuerda dónde está y se levanta con un salto. Gabriel abre los ojos a su lado y mira a Sandra con una gran sonrisa.

—Buenos días —le dice.

Sandra no responde. Se pone de pie y se estira. Le duele el cuerpo después de dormir en el suelo y se frota el cuello.

—¿Cuál es el plan? —pregunta Sandra—. No puedes llevar todo este tesoro fuera de Xibalbá.

—Voy a llevar las cosas más preciosas que encontré a mi empleado. Ahora que sé dónde está, puedo volver por el resto más tarde —responde Gabriel.

—¿Piensas volver a Xibalbá? —dice Sandra, incrédula.

—Podrías venir conmigo. Sería una cita emocionante —dice Gabriel con una sonrisa coqueta.

Sandra no quiere pensar en eso. Solo tiene ganas de salir con vida del “lugar de miedo” y pasar unos días en la playa antes de volver a casa.

—Para volver, primero hay que salir —responde Sandra.

Hay movimiento y el hombre malo que todavía está con ellos se les acerca. Sandra piensa en lo que pasó con los otros dos hombres: uno que perdió la cabeza por un murciélago enorme y otro que se convirtió en piedra por el aguijón de un alacrán. Tienen suerte de tener vida en este momento.

—¿Y cómo hacemos eso? ¿Cómo salimos de aquí? —pregunta el hombre.

Sandra abre la mochila y saca el libro El Rey Jaguar. Hasta ahora, el libro ha tenido muchas pistas de qué esperar en Xibalbá. ¿Es posible que tenga la respuesta de cómo salir?

No ha tenido tiempo para terminar el libro. Encuentra su página y hojea las páginas llenas de acción. Encuentra una parte del cuento sobre los jaguares y alacranes. No hay necesidad de leer eso ahora, ya lo ha vivido.

Después de un rato llega a algo que parece útil. Sandra lee la sección con cuidado antes de cerrar el libro y devolverlo a la mochila.

—Vámonos —dice Sandra.

—¿Qué dice el libro? —exige el hombre malo.

—Que nos vayamos —dice Sandra.

—No juegues conmigo —dice el hombre. Saca un cuchillo de su bota y lo apunta a Sandra—. Ahora que sabes del tesoro y cómo salir, me van a dejar aquí y no puedo permitir eso. Ahora dime, ¿qué dice el libro?

—Cuidado, hombre. Todos queremos salir de aquí y vamos a salir como un grupo —dice Gabriel, tratando de aliviar la situación.

—No tengo por qué confiar en ustedes. ¡Ahora dime cómo salir de este infierno! —grita el hombre.

Sandra mantiene la calma; tiene mucha experiencia por su trabajo con niños de entre once y catorce años. Se acerca al hombre y, con una voz tranquila, le dice:

—Si me matas, seguro no saldrás de aquí. No tengo ninguna intención de dejarte atrás, aunque lo mereces por tratar de matarme a mí más de una vez. Ahora bien, me puedes matar y quedarte en Xibalbá, o me puedes seguir y, a lo mejor, salir de aquí con vida.

El hombre baja su cuchillo. Todavía está enojado, pero al menos ahora no está peleando.

Sandra se pone la mochila y los hombres agarran su tesoro. Gabriel tiene un saco lleno y el hombre levanta una caja pesada. 

—Recuerden que Xibalbá juega con las mentes. Es posible que vean a personas muertas, miembros de su familia, que los llaman. No los sigan; es una trampa. Ignoren a todo y a todos excepto a mí —dice Sandra antes de salir de la casa del tesoro.

Otra vez en el pasillo, caminan con cuidado, no quieren toparse con alacranes, murciélagos o jaguares. Al principio van rápido, pero con el tiempo van más lento por el peso del tesoro. El pasillo se vuelve más estrecho y el techo más bajo.

Doblan por una esquina y se encuentran en una pequeña caverna que se abre en cuatro túneles. Los túneles parecen iguales. Cada uno tiene una calavera por encima de la entrada. De repente, los ojos de las calaveras se iluminan con una luz verde y empiezan a hablar.

El ruido de sus voces llena la pequeña caverna y es difícil pensar. Luego, personas aparecen en los pasillos, tratando de influir su decisión.

—¿Raúl? ¿Eres tú? —dice el hombre malo, mirando por uno de los túneles.

Sandra ve a una persona que lleva su cabeza en los brazos. Es el hombre malo que perdió la cabeza en la casa de los murciélagos. Gabriel se pone pálido mirando por otro túnel. No dice nada, pero Sandra supone que ha visto a alguien que conoce.

Una figura que Sandra conoce bien aparece en otro túnel; es su abuelo. Su abuelo la mira con ojos amables y le habla:

—Ay, mija, qué valiente eres. Estoy tan orgulloso de ti. Ven, mija. Ven acá y te ayudaré.

Sandra quiere creerlo. Quiere creer que es su abuelo. Quiere correr a él y sentir su abrazo. Pero sabe que es otro truco de Xibalbá. Se limpia las lágrimas de los ojos, ignorando la petición de su abuelo, y se sienta en el suelo. Cierra los ojos y toca la tierra con las palmas.

Según el libro, para salir necesita escuchar a la tierra. Sandra bloquea todo el ruido en el pequeño salón y se enfoca en la tierra, en sus ritmos, en su vibra. Después de un tiempo, allí está: un pequeño pulso que la guía en una dirección específica.

Se levanta y camina hacia uno de los túneles. Todas las voces de las calaveras se detienen y giran las cabezas para mirarla.

—¿Adónde vas? Raúl está por aquí. Estoy seguro de que me quiere guiar a la libertad —dice el hombre malo, indicando el túnel con su amigo de cabeza desconectada.

—Si quieres, puedes seguir a tu amigo muerto, pero yo voy con ella —dice Gabriel, siguiendo a Sandra.

La calavera encima del túnel elegido por Sandra la mira. Sus ojos cambian de verde a rojo y habla:

—¿Qué es un bol azul lleno de palomitas?

—¿Qué es eso? —susurra Gabriel.

—Es una adivinanza —responde Sandra—. A los mayas y a los aztecas les gustaba usar adivinanzas para probar el mérito de la gente. Hay que contestar correctamente para seguir adelante.

Sandra sabe la respuesta. Su abuela tenía un libro infantil de adivinanzas mayas y se las leía cuando era niña. Recuerda el dibujo del bol azul con palomitas.

—Un bol azul lleno de palomitas es el cielo y las estrellas —responde.

Los ojos de la calavera cambian de nuevo a verde y Sandra entra al túnel. Gabriel hace ademán de seguirla, pero se detiene en seco cuando los ojos cambian otra vez a rojo. No puede pasar sin antes contestar una adivinanza. La calavera le habla:

—¿Qué hace tortillas coloridas mientras vuela por el aire?

Sandra sonríe. Es fácil. Pero no puede decir la respuesta porque Gabriel tiene que decirla. Usa sus manos para indicar un insecto colorido común

—Una mariposa —dice Gabriel, y después entra al túnel.

Ahora le toca al hombre malo. Sandra tiene ganas de seguir en el túnel sin él, pero es una mujer de su palabra y se queda para ayudarlo.

—¿Qué es un espejito en una casa de ramos de abeto? —pregunta la calavera.

Esta adivinanza es más complicada, pero Sandra la recuerda del libro e indica su ojo al hombre. El hombre mira otra vez a su amigo Raúl antes de contestar. 

—¿El ojo? —dice el hombre, dudoso. Los ojos de la calavera lo penetran y después de un segundo espantoso se cambian a verde y el hombre entra al túnel con Sandra y Gabriel.

El fin.

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Simple Stories in Spanish: La aventura de la vida, parte 8

Season 10, episode 31

Previous chapters of La aventura de la vida include: Parte 1 , Parte 2, Parte 3, Parte 4, Parte 5, Parte 6, Parte 7

In Xibalbá it is easy to lose your head, both figuratively and literally as Sandra has already discovered. She and her companions have made it through several rooms, but there is no end in sight. The purpose of Xibalbá is to remove home and induce fear. What other tricks and traps have the gods of Xibalbá prepared to torment their guests?

This story is in the third person and present tense, with multiple other verb forms used as needed to tell the story. Important vocabulary in the story includes: “lombrices” (worms), “grieta” (crack), “alacrán” (scorpion),“aguijón” (stinger), “equilibrio” (balance), and “rugir” (to growl).

La aventura de la vida, parte 8

Sandra, Gabriel y los dos hombres malos que quedan salen de la casa de juego mientras los dioses de Xibalbá les cortan las cabezas a los perdedores. Los gritos de los aficionados los siguen por los pasillos oscuros de Xibalbá.

Sandra está cansada y asustada. Ha sido una noche larga y terrible. Un hombre, que todavía está aquí con ella, trató de sacrificarla en El Castillo, el templo de Chichén Itzá. Después, cayó no solo por El Castillo, sino por dos pirámides más, para terminar en un cenote frígido. Casi se ahogó en un río subterráneo y terminó en Xibalbá, “el lugar de miedo”.

Ahora tiene que escaparse de los trucos de los dioses de Xibalbá. Dioses que quieren destruir la esperanza y jugar con sus emociones y vidas. Ya pasó por las casas de melancolía, hielo, cuchillos y murciélagos. ¿Cuántas casas más quedan?

Necesita pensar, pero es muy difícil. Tiene mucho sueño y mucha hambre. Por primera vez en toda la noche, Sandra piensa en comida. No ha comido por horas. Su boca se hace agua pensando en tacos al pastor, una torta de asada, enchiladas de mole. ¿Por qué solo puede pensar en comida ahora?

—¿Huelen eso? —pregunta Gabriel, olfateando el aire.

—Huele a carne asada —dice uno de los hombres con ojos grandes.

—Yo huelo mole —dice el otro hombre, lamiéndose los labios.

El grupo entra a una caverna. En el centro de la caverna hay una gran mesa llena de todo tipo de comidas. Sus olores llenan el espacio. El estómago de Sandra ruge en respuesta. 

—¿Qué esperamos? Debemos comer para tener energía —dice el líder de los hombres malos, casi corriendo a la mesa.

—¿No recuerdas nada? Todo en Xibalbá es un truco. La comida no existe. Es una ilusión —dice Sandra.

—No es ninguna ilusión, es comida. Mira —dice el hombre. Agarra un tamal de la mesa. El tamal no desaparece; es sólido en su mano. 

—No puede ser. No hay cosas buenas en Xibalbá —dice Sandra.

—Parece real, y muy bueno —dice el otro hombre, tomando un taco de la mesa. 

Los dos hombres levantan la comida hacia sus bocas.

—¡No la coman! —grita Sandra, pero es demasiado tarde. 

Los hombres muerden la comida, y la realidad aparece. La comida en sus manos se transforma. Donde antes había carne, ahora hay lombrices. Los hombres gritan y escupen lombrices de la boca. Uno agarra un vaso de agua, pero cuando el líquido toca su boca, se transforma en cenizas. 

—Les dije que no era comida real —dice Sandra. Los hombres la miran con desprecio.

Salen de la casa del festín y entran a otro túnel. El estómago de Sandra protesta. Si tan solo pudiera comer uno de los mangos del bol de frutas en esa casa.

—¿Qué hacemos ahora? ¿Adónde vamos? ¿Cuántas casas más tenemos que entrar? —pregunta un hombre, mientras todavía limpia lombrices y ceniza de su cara.

—No sé, no sé y no sé —responde Sandra.

El hombre se detiene y agarra la mochila de Sandra. La abre y saca el libro El Rey Jaguar. Lo abre, buscando respuestas.

—¿Dónde están las respuestas? ¿En qué parte del libro estamos? —exige el hombre.

—Dame el libro y lo puedo encontrar —grita Sandra. 

Su voz hace eco en el túnel y la tierra tiembla. Una grieta grande se abre. Gabriel toma a Sandra en sus brazos para que no se caiga.

Sandra está asustada, pero siente segura en los brazos fuertes de Gabriel. Ahora Sandra y Gabriel están a un lado de la grieta y los dos hombres malos están al otro lado con el libro. Un sonido raro sale de la grieta, como el tic-tac de un reloj. El sonido se hace más fuerte y rápido, y Sandra se da cuenta del peligro.

—¡Muévanse! ¡Vámonos! —grita.

Del abismo de la grieta sale un gigantesco alacrán hecho de obsidiana y bronce. El alacrán levanta su aguijón, preparado para atacar.

—¿Qué hacemos? —le pregunta Gabriel a Sandra.

—No sé. No he leído nada sobre alacranes en el libro —responde Sandra con miedo.

El grupo corre por el pasillo tratando de evitar tanto al alacrán como la grieta en el centro del camino. El alacrán ataca a ellos con su aguijón, pero lo esquivan y solo golpea las paredes del túnel.

—Mira, hay una cueva —dice Gabriel, señalando un espacio negro en la distancia. 

Sandra usa la poca energía que le queda para moverse las piernas más rápido. La cueva está del lado del túnel dónde están Sandra y Gabriel. Los dos hombres malos necesitarán cruzar la grieta para llegar.

—¡Brinca! —grita Gabriel, extendiendo su mano hacia los hombres. 

El primero hombre corre y brinca. Aterriza, pero pierde el equilibrio. Toma la mano de Gabriel para no caer en la grieta.

El segundo hombre, el que tiene el libro, corre. Cuando está a punto de brincar, el alacrán ataca. El hombre pierde el equilibrio y no tiene suficiente fuerza para llegar al otro lado. Gabriel agarra uno de sus brazos mientras cae en la grieta.

—¡Ayúdame! —grita Gabriel al otro hombre. 

El hombre se acerca a la grieta y toma el otro brazo de su compañero. Los dos hombres jalan al tercer hombre hasta tierra firme.

—Gracias —jadea el hombre, y luego sus ojos se abren de par en par.

Sandra ve el aguijón del alacrán en la espalda del hombre. El hombre se congela y, poco a poco, su cuerpo se convierte en piedra. El alacrán levanta su aguijón para atacar de nuevo.

Sandra corre hacia el hombre y agarra el libro de su mano petrificada. Gabriel la toma de la cintura y la jala. Segundos después, el aguijón del alacrán cae a unas pulgadas de la cabeza de Sandra.

Gabriel empuja a Sandra dentro de la cueva. El otro hombre los sigue. La entrada es lo suficientemente grande para el alacrán, pero no entra. Hay unos huesos en el suelo, y Gabriel levanta uno como un bate para defenderse. 

De repente, el alacrán vuelve a esconderse en la grieta bajo el suelo, como si algo lo hubiera asustado. Gabriel mira a Sandra con alivio, pero el alivio desaparece rápido.

—¿Qué es? —pregunta Sandra al ver el miedo en los ojos de Gabriel. Gabriel no responde.

Sandra se da la vuelta y todo su cuerpo se llena de terror. Orbes dorados flotan en grupos de dos por toda la cueva. Son los ojos brillantes de docenas de jaguares. Un par de ojos está muy cerca de Sandra.

El grupo retrocede poco a poco hacia la entrada. Los ojos los siguen. Gabriel saca algo de su bolsillo: es la estatua de jaguar que compró en Chichén Itzá. Lleva la estatua a su boca y sopla. La cueva se llena con el rugido de un jaguar.

Es justo la distracción que necesitan para salir de la casa de los jaguares. Los tres corren de nuevo hacia el túnel, evitando el cuerpo petrificado del hombre malo y la gran grieta. Corren sin mirar atrás. No saben si los jaguares o el alacrán los siguen; solo corren.

—Hay…otra…cueva —dice Sandra, jadeando. 

En la distancia, una luz dorada sale de un hueco en la pared de roca. Corren hacia la nueva cueva y, cuando entran, no lo pueden creer. La cueva brilla con montones de tesoro. Cajas llenas de oro y piedras preciosas cubren el suelo. Estatuas de oro con ojos de jade miran desde las esquinas.

—Lo hemos encontrado. ¡Es el tesoro del Rey Jaguar! —exclama Gabriel con una sonrisa enorme.

El fin.

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Simple Stories in Spanish: La aventura de la vida, parte 7

Season 10, episode 30

Previous chapters of La aventura de la vida include: Parte 1 , Parte 2, Parte 3, Parte 4, Parte 5, Parte 6

Xibalbá, the mayan underworld also known as “the place of fear”, is divided into rooms. Sandra and Gabriel, joined by the evil men hunting them, have already confronted the rooms of gloom, ice, and knives. Now they must make it through the rooms of bats and games without figuratively – or literally – losing their heads.

This story is in the third person and present tense, with multiple other verb forms used as needed to tell the story. Important vocabulary in the story includes: “murciélago” (bat),“ruido” (noise), “sonido” (sound), “pelota” (ball), “cancha” (court) “chillar” (to cry), “cabeza” (head) and “perder” (to lose).

La aventura de la vida, parte 7

—¡Cubre la cabeza! —grita Sandra. Levanta su camiseta un poco para esconder su propia cabeza. Escaparon de la casa de hielo y la casa de cuchillos para terminar en la casa de murciélagos.

Un murciélago enorme acaba de arrancarle la cabeza a uno de los hombres malos. El resto de su cuerpo sangra en el suelo.

—¡Su cabeza! ¡No tiene cabeza! —chilla otro hombre.

—¡Y pronto tú tampoco tendrás cabeza si no la escondes! —dice Sandra. Gabriel y los dos hombres malos que quedan copian a Sandra y meten sus cabezas en la camiseta.

—¿Qué demonios pasa ahora? —dice el líder del grupo malo.

—Estamos en la casa de murciélagos. Cazan las cabezas, así que, si mantenemos la calma y escondemos las cabezas, nos dejarán en paz —explica Sandra.

—“No pierdes la cabeza”tiene un significado doble aquí —dice Gabriel y Sandra puede oír su sonrisa aunque no pueda verla.

—Si cubrimos la cabeza, no podemos ver nada, y si no podemos ver nada, ¿cómo salimos de aquí? —pregunta un hombre.

Sandra no dice nada. Calma su mente. Siente el movimiento del aire por la cueva. Oye los chillidos de los murciélagos y el sonido de sus alas. Oye el sonido ahogado de los cuchillos en la otra cueva. Y oye algo más.

De repente, un murciélago vuela cerca y asusta al grupo.

—¿Qué estamos esperando? —dice el líder de los hombres malos.

—¡Sh! —dice Sandra—. Oigo algo.

Los ruidos son un poco más fuertes. Hay gritos y algo pega contra el suelo en la distancia. Sandra sabe adónde ir. Toma la mano de Gabriel y empieza a caminar. 

El grupo se mueve torpemente con sus cabezas escondidas en sus camisetas. Sandra sigue los ruidos y con cada paso se vuelven más fuertes.

«Si solo pudiera ver la salida. Tenemos que estar cerca» piensa. 

Decide arriesgarse y baja su camiseta un poco para ver. Una luz tenue entra en la cueva unos 50 (cincuenta) pies por delante. El alivio de Sandra al ver la salida no dura mucho tiempo. Varios murciélagos vuelan cerca de la salida y aún más duermen colgados del techo. De pronto, los ojos rojos de los murciélagos se fijan en los ojos visibles de Sandra y todos vuelan en su dirección.

—Oh no —dice Sandra con un poco de pánico. Esconde de nuevo su cabeza, pero ya es tarde; los murciélagos vienen.

—¿Qué pasa? —pregunta Gabriel, todavía con la cabeza tapada.

—Tenemos que correr, ¡ahora! —dice Sandra, apretando más fuerte la mano de Gabriel.

Sandra echa a correr y los tres hombres que la siguen corren también. Siente las alas de los murciélagos en los brazos. Escucha sus chillidos cerca de ellos. Con todo el ruido de los murciélagos es difícil oír los sonidos que estaba siguiendo.

Tienen que estar cerca y Sandra descubre la cabeza otra vez. Se agacha cuando un murciélago ataca y apenas lo evita. La salida está a unos pasos más. 

El grupo corre zigzagueando para evitar los murciélagos que quieren arrancarles las cabezas. Por fin llegan a la luz, pero la salida está bloqueada por un murciélago enorme. La criatura extiende sus garras hacia Sandra. Ella se agacha para evitarlo. No es suficientemente rápida y las garras rascan su mejilla. 

Sin embargo, la salida ahora está libre y Sandra corre con toda su fuerza al túnel iluminado. Cuando sale de la cueva, se detiene y respira con fuerza, aliviada de estar fuera del alcance de los murciélagos. 

Las cabezas de Gabriel y los otros dos hombres aparecen cuando arreglan sus camisetas. Cuando Gabriel mira la cara asustada y lastimada de Sandra, reacciona con preocupación.

—Estás lastimada —dice Gabriel, tocando la mejilla de Sandra con cuidado.

—Estoy viva, y eso es lo más importante —responde Sandra, pensando en el hombre malo que murió de manera tan violenta dentro de la cueva.

Después de un breve descanso, el grupo sigue adelante. Están en un túnel. El túnel, como casi todos los túneles en Xibalbá, está decorado con calaveras y relieves. Los sonidos que Sandra seguía en la casa de murciélagos son más fuertes en el túnel. Hay muchos gritos de emoción y otra vez el ruido de algo que pega contra el suelo.

El grupo llega al otro lado del túnel y se detiene. Están en un tipo de estadio. Allí abajo, dos equipos juegan al pitz, también llamado pok-ta-pok, o el juego de la pelota. La cancha es igual a la cancha que vieron en Chichén Itzá, con una excepción: puntos afilados salen de las paredes y del suelo. 

Los pies de los jugadores sangran donde han pisado un punto. Cuando se caen para pegar la pelota con la cadera, gritan de dolor. Pero no pueden dejar de jugar, no pueden perder. Porque los perdedores pierden más que un juego: pierden la cabeza.

Arriba de la acción del juego, los muertos gritan con entusiasmo. Es la única cosa que trae algo de felicidad a Xibalbá. En el lugar de honor, tres dioses de Xibalbá miran la acción con grandes sonrisas. Les gustan el dolor y el miedo de los jugadores. Viven por el momento en que un lado pierde la esperanza.

—Tenemos que salir de aquí antes del fin del juego o podríamos ser los próximos jugadores —susurra Sandra a Gabriel. Él asiente para indicar que comprende.

—Imagino que tampoco queremos ser notados por esos tres hombres importantes —añade Gabriel.

—Son dioses de Xibalbá. Si nos ven, estamos muertos —asiente Sandra.

—¿De qué susurran? No piensan dejarnos atrás —dice uno de los dos hombres. Sandra siente horror al volumen de sus palabras. Por suerte, hay un grito de la audiencia al mismo tiempo y la atención de los dioses de Xibalbá se queda en el juego.

—Tenemos que salir pronto y evitar a los tres dioses que están aquí si queremos sobrevivir —susurra Sandra.

El grupo camina con cuidado alrededor de los “aficionados” del juego de pelota. Para no llamar la atención, gritan cuando los aficionados gritan y gimen cuando ellos gimen.

De vez en cuando Sandra dirige su atención al juego abajo. Ha leído sobre el pitz, ha visto canchas del juego cuando visita las ruinas, ha visto dibujos que tratan de ilustrar el juego, pero verlo en persona es algo especial, en particular porque nadie sabe exactamente cómo se juega.

Dos equipos tratan de mandar una pelota a la zona de anotación del otro equipo. No pueden tocar la pelota con las manos ni con los pies. La pelota está hecha de látex y pesa más o menos 8 libras. La pelota bota, y hay que pegarla de un lado al otro de la cancha. Hay un círculo de piedra en cada pared. El juego termina si la pelota pasa por un círculo. Es muy difícil botar la pelota lo suficiente para pasarla por el círculo, así que los juegos pueden durar mucho tiempo.

La pelota bota de un lado al otro, pegada por los jugadores. De repente, hay un gran grito cuando la pelota pasa por un círculo de piedra y la audiencia se pone de pie. Las caras de los jugadores muestran triunfo y desesperación. El juego ha terminado.

Los dioses de Xibalba se levantan de sus sillas y flotan hacia la cancha. Los perdedores saben lo que viene. Hay pinturas que muestran el final de jugadores por todas las paredes: nobles atletas que están de rodillas frente a los dioses con cuchillos en la mano. Luego, en la próxima pintura, en vez de una cabeza, serpientes que representan la sangre saltan del cuello del jugador decapitado. Últimamente, su calavera se unirá con las de otros perdedores para decorar la casa de la pelota.

Como el equipo que son, los jugadores perdedores se arrodillan en unísono. Los dioses absorben su pena y decepción con gusto. Aunque Sandra no tiene ganas de ser testigo del sacrificio, no puede mirar hacia otro lado.

En ese instante, uno de los dioses de Xibalbá levanta la vista y hace contacto visual con Sandra. Ella se congela por el miedo que la invade.

—Sandra, creo que veo la salida —dice Gabriel. Sandra nota movimiento mientras los dos hombres malos pasan por una puerta. Quiere ir con ellos, pero no puede moverse.

—¡Sandra! ¡Tenemos que salir! ¿Qué esperas? —grita Gabriel. Entonces ve al dios de Xibalbá mirando fijamente a Sandra. Agarra su brazo y jala fuerte, rompiendo el trance.

Salen de la casa de la pelota justo cuando un dios de Xibalbá le corta la cabeza al primer perdedor. 

El fin.

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Simple Stories in Spanish: La aventura de la vida, parte 6

Season 10, episode 29

Previous chapters of La aventura de la vida include: Parte 1 , Parte 2, Parte 3, Parte 4, Parte 5

The only people to defeat the gods of Xibalba are the Hero Twins, and they did so by resurrecting themselves after being ground into dust. Sandra doesn’t like that option. She finds herself between evil men and a river of sacrificial blood. What other terrifying sights await her in this space the Mayans call “the place of fear”?

This story is in the third person and present tense, with multiple other verb forms used as needed to tell the story. Important vocabulary in the story includes: “bravucón” (bully),“esperanza” (hope), “hielo” (ice), “cuchillo” (knife), “chilla” (cries), and “será” (probably is).

La aventura de la vida, parte 6

Sandra mira entre los tres hombres malos y el río de muerte. Los hombres levantan cuchillos de obsidiana y bloquean la salida. Detrás de Sandra el río de muerte mueve la sangre de personas sacrificadas para honrar a los dioses mayas.

Están en Xibalbá, el inframundo, que los mayas también llamaron “lugar de miedo”. Pues, Sandra tiene miedo. Tiene mucho miedo, pero no puede perder la calma.

—Es hora de aceptar tu destino —dice el hombre más grande, el mismo que estaba en el avión. Parece ser el líder del grupo.

Sandra recuerda el avión y el principio de esta aventura increíble. Saltó de un avión, subió El Castillo de Chichén Itzá y luego se cayó por las pirámides que estaban dentro, nadó por un cenote, casi se ahogó en un río subterráneo y enfrentó una oscuridad profunda, tanto en la cueva como en su cabeza.

Mira a los hombres y sus cuchillos y está muy frustrada. ¿Quiénes son ellos? ¿Por qué la persiguen? Ella no es nadie especial. Los hombres actúan como los bravucones en su escuela. Sandra sabe que los bravucones se alimentan del miedo. Así que Sandra decide tratarlos como trata a sus estudiantes bravucones, con confianza y lógica.

—No. Mi destino es lo que yo hago. Ustedes no tienen ningún poder aquí. Aquí los que mandan son los dioses de Xibalbá. No les importa quién hace el sacrificio, ellos viven del sufrimiento. Ninguno de nosotros llegará a nuestros destinos si nos quedamos aquí —dice Sandra, tomando control de la situación.

Mientras habla, manos salen del río y agarran la tierra. Jalan cuerpos parcialmente deteriorados del agua roja. Uno de los hombres chilla y ataca un cuerpo con su cuchillo. El cadáver sigue moviéndose. Por fin Gabriel habla:

—Yo la escucharía. Es la mejor esperanza de salir de aquí que tenemos. Si la matas, todos estamos perdidos.

—¿Adónde vamos entonces? —dice el supuesto líder del grupo, guardando su cuchillo.

—Primero, sería buena idea movernos de la orilla del río de muerte —empieza Sandra.

Cuando están más seguros, Sandra observa la caverna. Es grande y está cubierta de una luz rosa. Dentro de la caverna, hay entradas a otras cuevas y túneles. Ahora solo tiene que seleccionar el sendero correcto.

—Gabriel, ¿puedes pasarme la mochila, por favor? —pregunta Sandra.

—Espera. ¿Qué hay en la mochila? —cuestiona el hombre.

—Nada mortal. Solo hay un libro que necesito —responde Sandra.

Gabriel le pasa la mochila y Sandra saca el libro mojado. Las páginas están en malas condiciones, pero Sandra las pasa con cuidado hasta que llega a la sección que quiere.

—Xibalbá está dividida en casas. Cada casa tiene algún truco. Al principio crees que encontraste algo bueno, pero la decepción viene rápido —explica Sandra.

—¿Entonces, cómo salimos? —pregunta el hombre.

—Tenemos que pasar por las casas y evitar los trucos —dice Sandra.

—Suena fácil —dice uno de los hombres con bravura. Sandra se ríe.

—Los dioses de Xibalbá no hacen nada fácil. Las únicas personas que ganaron a los dioses de Xibalbá fueron los héroes gemelos —dice Sandra.

—¿Cómo salieron ellos? —pregunta otro hombre.

—Fueron pulverizados y luego resucitaron. No creo que tengamos esa opción —dice Sandra de forma realista.

—¿Pero tu crees que el libro tiene la respuesta? —cuestiona el líder.

—Ha sido correcto hasta ahora. No tengo por qué dudarlo —declara Sandra, volviendo a las páginas. 

Levanta la vista y mira las cuevas al otro lado del río. No ve manera de cruzar el río, así que dirige su atención a las tres cuevas más cercanas. Una cueva emite una luz roja, otra una luz azul y la tercera es completamente negra, como si absorbiera toda la luz a su alrededor.

Sandra identifica el tercer túnel como la casa de la melancolía. En esa casa personas se sienten deprimidas y sin esperanza, exactamente como ella se sintió cuando pasó por allí con Gabriel.

La cueva con la luz roja será la casa de fuego. Tiene un suelo de lava fundido. Respirar el aire allí quema los pulmones. La cueva con la luz azul será la casa de hielo. Es tan fría que las personas se congelan en un instante. De las dos opciones, Sandra cree que tienen mejores probabilidades en la casa de hielo. Cierra el libro y lo devuelva a la mochila.

—Vamos a pasar por la casa de hielo. Tenemos que quedarnos en un grupo. Si nos quedamos cercanos, el calor de nuestros cuerpos nos ayudará a sobrevivir. Tómense las manos —dice Sandra, tomando la mano de Gabriel y la de uno de los hombres.

Cuando pasan por la entrada, un viento helado choca con sus caras. Sandra se acerca más a Gabriel, pero no puede evitar los escalofríos que atacan su cuerpo. Pronto, todos en el grupo tiemblan de frío.

—Hay… que moverse… más… rápido —dice Sandra por dientes castañeantes.

El grupo se acerca más y se acelera un poco. Por toda la cueva hay cuerpos completamente congelados. Unos están sentados en el suelo. Otros están en varias posiciones de caminar. Un cuerpo está en la posición de correr, con un solo pie congelado al suelo.

Los dientes de Sandra castañetean tanto que cree que se van a caer de su cabeza. Por fin ve un cambio en la luz. ¡Están llegando a una salida!

El grupo tiembla y camina a la salida de la casa de hielo. Cuando salen, Gabriel abraza a Sandra y ella está agradecida por el calor de su cuerpo fuerte.

De repente, uno de los hombres grita en dolor.

—¡Algo me atacó! —chilla. Todos ven un corte en su brazo.

—La casa de cuchillos —susurra Sandra.

Como si fueran llamados, cuchillos aparecen volando por el aire. Los hombres miran sus hojas afiladas con miedo, pero Sandra no tiene miedo. Estaba esperando llegar a la casa de cuchillos. Respira profundamente y baila.

Sandra recuerda los pasos de la danza que su abuela le enseñó cuando era niña. Practicaba todos los días por semanas. Su abuela dijo que era la danza de sus ancestros, una danza sagrada y especial. Según el libro, es el baile que los salvará.

Los cuchillos vuelan en su dirección, pero pasan alrededor de ella y su danza. Otro hombre grita, pero Sandra lo ignora. No puede romper su concentración. Siente a Gabriel detrás de ella. Está copiando sus movimientos. Poco a poco los otros hombres también la copian. 

Los movimientos de Sandra son exactos y elegantes. Ella se mueve por la cueva y los cuchillos no la tocan. Los hombres detrás de ella son torpes en su danza, pero se quedan cerca de ella y es suficiente.

Llegan al otro lado de la cueva y encuentran la salida. Con un suspiro de alivio, Sandra deja de bailar. Por su sorpresa, Gabriel la besa.

—¡Nos salvaste! Sabía que eras especial —le dice.

—No estamos a salvo todavía, hay muchas casas en Xibalbá y… —Sandra no termina su pensamiento. Sus palabras se cortan cuando un murciélago enorme aparece y le arranca la cabeza a uno de los hombres malos.

El fin.

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Simple Stories in Spanish: La aventura de la vida, parte 5

Season 10, episode 28

Previous chapters of La aventura de la vida include: Parte 1 , Parte 2, Parte 3, Parte 4

Sandra barely escaped death in an underground river. Now she and Gabriel must find their way out. Each twist and turn of the dark caverns brings them deeper into the underworld. 

This story is in the third person and present tense, with some present subjunctive and other verb forms used as needed to tell the story. Important vocabulary in the story includes: “oscuridad” (darkness),“susurrar” (to whisper), “conocimiento” (knowledge), “escalofriante” (scary), and “calaveras” (skulls).

La aventura de la vida, parte 5

—Sandra…Sandra, ¿me escuchas?

Sandra siente las manos de Gabriel sacudiéndola. Su mente no quiere enfocarse. Se dobla a un lado, tose y vomita agua. Limpia su boca con la mano. Abre los ojos, pero no ve nada. Está en completa oscuridad. Es escalofriante.

«Estoy en Xibalbá —piensa— ¿pero estoy aquí de visita o permanentemente?»

—¿Sandra? —la voz preocupada de Gabriel se repite. Sandra mueve la cabeza en la dirección del sonido.

—¿Gabriel? —dice con voz ronca. Escucha un suspiro y Gabriel la abraza con fuerza.

—Pensé que te había perdido —susurra.

El cuerpo caliente de Gabriel confirma que Sandra no está muerta; está viva. Tiene ganas de llorar, pero no puede perder la cabeza. Necesita salir de allí.

—¿Dónde estamos? —pregunta Sandra.

—No sé. Cuando salí del agua, no lo investigué; solo me importaba no perderte. Metí las manos en el río para agarrarte cuando pasabas —dice Gabriel.

—Gracias por salvarme la vida —susurra Sandra. La corriente eléctrica que sintió en el cenote vuelve con fuerza.

—Es mi culpa que estés en esta situación, y te prometo que saldremos de aquí  —responde Gabriel.

Sandra quiere confiar en él, pero la verdad es que no sabe nada de Gabriel. Puede estar mintiendo. Se mueve fuera de los brazos cálidos de Gabriel. Ella todavía tiene su mochila, y aunque está completamente mojada, tal vez haya algo que pueda ayudarlos.

Abre la mochila en la oscuridad y palpa el contenido. El libro está encima. Pone el libro mojado a un lado y remueve otras cosas: el celular y cargador, una chamarra, una botella vacía y una bolsa de cosméticos. Cuando levanta la bolsa de cosméticos, recuerda que es impermeable y que contiene las llaves de su coche, y en su llavero hay una minúscula linterna.

Saca la pequeña linterna de la bolsa y la enciende. La luz no es fuerte, pero ilumina la cueva lo suficiente para ver. Hay montones de huesos al lado de las paredes. Hay calaveras de animales y humanos  adyacentes a los huesos. Es una vista espantosa.

Las piedras de la cueva tienen relieves de sacrificios. Sacerdotes levantan cuchillos de obsidiana sobre los cuerpos de sus víctimas. Serpientes saltan de las imágenes, representando la sangre derramada.

—¡Mira! —exclama Gabriel. Tiene la mochila de Sandra en una mano y el libro en la otra. Levanta el libro para que Sandra lo vea. En la tapa hay un relieve de un jaguar con la boca abierta. Sandra sigue el dedo de Gabriel y ve el mismo relieve en la pared, por encima de una puerta.

—Imagino que encontramos la ruta —dice Sandra. Siente una sensación de terror en el estómago, pero ¿qué más puede hacer? No quiere volver al río subterráneo. No tiene otra opción que pasar debajo del jaguar.

Sandra y Gabriel caminan por un pasillo. Hay calaveras montadas en la pared. Las calaveras parecen girar para mirarlos mientras pasan. Sandra cree que las calaveras susurran. Escucha sus advertencias de peligro y sufrimiento. Entre las voces y el aire frío y húmedo, Sandra no deja de temblar.

—¿Estás bien? —pregunta Gabriel. Sandra no quiere parecer paranoica y asiente.

—Solo tengo frío —responde.

De repente, la linterna se apaga y Sandra y Gabriel quedan absortos por la oscuridad. Sandra sacude la linterna y trata de encenderla, pero no pasa nada.

La oscuridad es opresiva. Sandra no puede ver nada. Las voces de las calaveras vuelven más fuertes. Hablan de torturas y desesperación. Extiende las manos para encontrar la puerta y tocar algo, pero no encuentra nada. Siente molesta y enojada.

—¿Qué pasa con la linterna? —pregunta Gabriel, molesto.

—No sé. No se enciende —responde Sandra, frustrada. Su mente se llena de enojo contra el hombre a su lado. Tiene ganas de empujarlo y salir corriendo.

Hasta el aire de la oscuridad es opresivo. Sandra siente una depresión fuerte y casi no puede respirar. Pensamientos de fracaso llenan su cabeza. Siente que nunca va a salir, que su vida se ha terminado. Escucha risas y voces burlonas. Sus pensamientos se vuelven tan oscuros como el aire. ¿Cómo van a salir de allí si no pueden ver nada? ¡Van a morir en la tierra de los muertos! Ella entra en pánico y empieza a hiperventilar. 

En la oscuridad, dos brazos toman a Sandra y la estrechan contra un cuerpo cálido y fuerte. 

—Sandra, respira conmigo —dice la voz tranquila de Gabriel. Sandra se enfoca en su respiración. Inhala y exhala al ritmo del pecho de Gabriel. Los pensamientos de desesperación empiezan a desaparecer mientras su mente se tranquiliza.

—Gracias —murmura Sandra en el pecho de Gabriel. Se siente mucho más calmada.

—Está bien. Yo escuché las voces también —admite Gabriel.

—Tenemos que salir de aquí o me volveré loca —dice Sandra.

—Si no te vuelves loca enseñando a un salón de niños de doce años, creo que puedes mantener la calma aquí en esta cueva —dice Gabriel.

Sandra sonríe. Piensa en las loquerías de sus estudiantes y en las frases tontas que adoptan cada año. Gabriel tiene razón. Solo necesita enfocarse y no perder la cabeza.

—Necesitamos encontrar el tesoro y salir de aquí —dice Sandra con resolución.

—Exacto. ¿Tienes idea de cómo hacerlo? —pregunta Gabriel.

—¿Tú me forzaste a venir en esta aventura y ahora quieres que yo la guíe? ¿No tienes un plan? —responde Sandra, incrédula.

—La única pista que tenía era el trono del jaguar en Chichén Itzá. Por eso te necesito. Tienes más conocimiento de los mayas que yo —dice Gabriel.

—Hay muchísimos maestros de español en el mundo con conocimiento de los mayas. Ni mencionar todas las personas que viven aquí en México o Guatemala con conocimiento propio. ¿Por qué yo? —inquiere Sandra.

—Eres especial. Y solo tú tienes este libro —dice Gabriel. En la oscuridad, Sandra siente el libro en la mano de Gabriel. No comprende completamente el razonamiento de Gabriel, pero no quiere discutir más. Quiere salir de allí. Piensa en el libro y en todas las posibilidades de su situación.

El libro fue un regalo de su abuela. A su abuela le gustaba contar las leyendas mayas. Varias hablaban de Xibalbá y de la conexión entre la vida y la muerte. Antes de su viaje, su abuela le dio el libro. En el libro, un joven guerrero enamorado es sacrificado en el altar de El Castillo en Chichén Itzá. Llega a Xibalbá, pero quiere volver al mundo de los vivos y su amor. 

Encuentra a otro muerto, un rey con un tocado de jaguar en la cabeza. El rey jaguar guía al guerrero por los salones que prueban su valentía y honor. Sandra no ha terminado el libro todavía, pero un pensamiento escalofriante entra su cabeza.

Tranquiliza su mente y su cuerpo y busca ciertas sensaciones. Después de unos segundos, huele metal y putrefacción en el aire. No quiere moverse en esa dirección, pero otra vez, no hay otra opción.

Toma la mano de Gabriel y lo guía por la oscuridad hacia el olor. Con cada paso, el olor se vuelve más fuerte y el terror crece en su interior. Por fin ven una luz roja en la distancia.

Sandra y Gabriel salen de la cueva oscura de desesperación y entran a una caverna alta cubierta de luz rosada. Un gran río divide la caverna. Gabriel se acerca al río para investigar, pero Sandra lo agarra.

—¡No te acerques! —advierte, al mismo tiempo que un brazo blanco se levanta del agua y agarra el pie de Gabriel. Jala con una fuerza increíble, pero Gabriel se escapa.

No es cualquier río. Está lleno de sangre y cuerpos. Es el río de los sacrificados que corre por el corazón de Xibalbá.

De repente, tres figuras salen de la oscuridad. ¡Son los hombres malos que los persiguen! Llevan cuchillos de obsidiana en las manos. Sandra mira entre ellos y el río de sangre. Literalmente, está entre la muerte y la muerte.

El fin.

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