Simple Stories in English: Zunzuncito’s Adventure, Chapter 1

Season 3, episode 1

Zunzuncito is one of the tiniest hummingbirds in the world. Some might think he spends all his time happily sucking nectar from flowers, and they are not wrong. However, sometimes insects and even other hummingbirds get in between Zunzuncito and his dinner.

This story is told in the the present tense. Repeated words and phrases include bird, hummingbird, wings, flies (verb) and flowers. 

Chapter 1: The Smallest Hummingbird

“Nectar, nectar, nectar. I love nectar!” Zunzuncito sings while he flies from flower to flower. 

Zunzuncito sucks the flower’s nectar. The nectar is sweet. Zunzuncito loves nectar! 

Zunzuncito needs to visit one thousand flowers to find all the nectar that he needs in a day. So Zunzuncito flies. He flies from flower to flower looking for sweet nectar.

Zunzuncito is a hummingbird. Hummingbirds are small birds. They are special birds. Hummingbirds are different from other birds. They are very small, they are very fast, and they suck nectar from flowers.

But Zunzuncito is also a special hummingbird. He is the smallest of all the hummingbirds. He is super small. Zunzuncito is only five centimeters long. Not only is he the smallest hummingbird, he is the smallest bird in the whole world!

Zunzuncito moves his wings. He moves his wings so fast that it is impossible to see them. Zunzuncito moves his wings eighty times a second. He moves them quickly to fly from flower to flower.

Zunzuncito sees a red flower. The flower is very pretty.

“There is probably nectar in that red flower,” Zunzuncito thinks and he flies to the red flower with his fast wings. Zoom! 

When Zunzuncito arrives at the red flower, he doesn’t sit on the plant to eat. He doesn’t rest his wings for even one moment. Zunzuncito keeps flying. He moves his wings quickly and sucks nectar from the red flower while flying in the air!

Zunzuncito puts his long beak in the flower. Then he sucks the nectar with his tongue. He has a long, thin tongue. He sucks all the nectar from the flower. Then he looks for another flower. Zunzuncito needs to suck the nectar from at least one thousand flowers. He doesn’t have time to rest. Zunzuncito keeps flying!

Zunzuncito flies very high in the air to see all the flowers. He loves all the bright colors of the flowers. And he loves their sweet nectar.

The small hummingbird sees a yellow flower. It is bright and pretty like the sun. Zunzuncito wants to drink the nectar from the yellow flower and he quickly flies to the flower. Zoom! When he is close to the flower, a big hummingbird moves in front of  Zunzuncito and drinks the nectar.

Zunzuncito is hungry and he wants to suck the nectar from the yellow flower, so he decides to talk to the hummingbird.

“Hello Mr. Hummingbird,” Zunzuncito says. “I know that you also need to drink nectar, but this is my yellow flower.” 

The hummingbird doesn’t move, so  Zunzuncito tries to speak louder.

“Hello, Mr. Hummingbird!” Zunzuncito yells. I know that you like nectar, but…

“Who’s talking?” the hummingbird interrupts.

“I’m talking,” Zunzuncito responds and he flies in front of the bird. “You stole my flower.”

The hummingbird looks at Zunzuncito. The hummingbird is not a huge bird, but it is bigger than  Zunzuncito.

“Ha, ha. You are super small,” the hummingbird laughs.

“Please, Mr. Hummingbird, let me pass to drink the nectar from the yellow flower,” Zunzuncito says, but the hummingbird doesn’t listen. He just laughs and keeps drinking the nectar from the yellow flower. Zunzuncito needs to find another flower.

You can also watch a video of this story on YouTube!

Zunzuncito’s Adventure is available on Amazon in paperback and Kindle formats.

I really enjoy creating and sharing simple, comprehensible stories. I work hard to provide tools and supports for those who want to learn. Please, consider buying me a taco to support my work!

Simple Stories in Spanish: La aventura de la vida, parte 9

Season 10, episode 32

Previous chapters of La aventura de la vida include: Parte 1 , Parte 2, Parte 3, Parte 4, Parte 5, Parte 6, Parte 7, Parte 8

They’ve done it! It appears that Sandra has led Gabriel to the Treasure of the Jaguar King – the whole reason they are on this journey. A room filled with gold and jewels greets them, but Sandra can’t help thinking it is another trap. And now that they have the treasure, how do they get out of Xibalbá? This adventure of a lifetime is not over yet.

This story is in the third person and present tense, with multiple other verb forms used as needed to tell the story. Important vocabulary in the story includes: “truco” (trick), “tesoro” (treasure), “calavera” (skull),“pasillo” (passageway/hallway), “palomitas” (popcorn), and “adivinanza” (riddle).

La aventura de la vida, parte 9

—¡Lo hiciste, Sandra! ¡Hemos encontrado el tesoro del Rey Jaguar! —exclama un emocionado Gabriel, mirando el salón lleno de oro.

Gabriel toma a Sandra en sus brazos y la estrecha contra su cuerpo musculoso. Luego la sorprende con un gran beso en la boca.

—Vaya, qué sorpresa. El tesoro es real —dice el último hombre malo del grupo, caminando hacia una estatua dorada.

Gabriel se aparta de Sandra y camina hacia el tesoro. Sandra no sabe qué pensar; está completamente agotada y todos sus instintos le dicen que es otro truco de Xibalbá, pero Gabriel y el hombre tocan el oro, y no pasa nada. El oro no desaparece ni se convierte en algo diferente.

Sandra camina por las pilas de joyas y oro. A ella no le importa tanto el tesoro; tiene lo que necesita en la vida. Mientras tanto, Gabriel y el otro hombre llenan sus bolsillos de oro, esmeraldas y rubíes, como niños en una dulcería.

Entre el tesoro brillante hay algo que capta la atención de Sandra. Es una máscara de jaguar. La máscara es de madera y parece fuera de lugar entre los lujos del tesoro. Sandra toma la máscara en sus manos y la examina. Es exquisita y muy bien hecha. Siente una conexión con la cara del jaguar y decide ponerla en su mochila con su libro como un recuerdo de su aventura.

Sandra encuentra una esquina para sentarse. Ya no puede mantenerse de pie con los ojos abiertos, está tan cansada. Ha usado toda su energía para correr de los peligros de Xibalbá y en poco tiempo está acostada en el suelo, dormida.

Cuando Sandra se despierta, está muy cómoda. Siente el calor de una persona a su espalda y un brazo rodea su cintura. Tiene ganas de cerrar los ojos y volver a dormir, pero de pronto recuerda dónde está y se levanta con un salto. Gabriel abre los ojos a su lado y mira a Sandra con una gran sonrisa.

—Buenos días —le dice.

Sandra no responde. Se pone de pie y se estira. Le duele el cuerpo después de dormir en el suelo y se frota el cuello.

—¿Cuál es el plan? —pregunta Sandra—. No puedes llevar todo este tesoro fuera de Xibalbá.

—Voy a llevar las cosas más preciosas que encontré a mi empleado. Ahora que sé dónde está, puedo volver por el resto más tarde —responde Gabriel.

—¿Piensas volver a Xibalbá? —dice Sandra, incrédula.

—Podrías venir conmigo. Sería una cita emocionante —dice Gabriel con una sonrisa coqueta.

Sandra no quiere pensar en eso. Solo tiene ganas de salir con vida del “lugar de miedo” y pasar unos días en la playa antes de volver a casa.

—Para volver, primero hay que salir —responde Sandra.

Hay movimiento y el hombre malo que todavía está con ellos se les acerca. Sandra piensa en lo que pasó con los otros dos hombres: uno que perdió la cabeza por un murciélago enorme y otro que se convirtió en piedra por el aguijón de un alacrán. Tienen suerte de tener vida en este momento.

—¿Y cómo hacemos eso? ¿Cómo salimos de aquí? —pregunta el hombre.

Sandra abre la mochila y saca el libro El Rey Jaguar. Hasta ahora, el libro ha tenido muchas pistas de qué esperar en Xibalbá. ¿Es posible que tenga la respuesta de cómo salir?

No ha tenido tiempo para terminar el libro. Encuentra su página y hojea las páginas llenas de acción. Encuentra una parte del cuento sobre los jaguares y alacranes. No hay necesidad de leer eso ahora, ya lo ha vivido.

Después de un rato llega a algo que parece útil. Sandra lee la sección con cuidado antes de cerrar el libro y devolverlo a la mochila.

—Vámonos —dice Sandra.

—¿Qué dice el libro? —exige el hombre malo.

—Que nos vayamos —dice Sandra.

—No juegues conmigo —dice el hombre. Saca un cuchillo de su bota y lo apunta a Sandra—. Ahora que sabes del tesoro y cómo salir, me van a dejar aquí y no puedo permitir eso. Ahora dime, ¿qué dice el libro?

—Cuidado, hombre. Todos queremos salir de aquí y vamos a salir como un grupo —dice Gabriel, tratando de aliviar la situación.

—No tengo por qué confiar en ustedes. ¡Ahora dime cómo salir de este infierno! —grita el hombre.

Sandra mantiene la calma; tiene mucha experiencia por su trabajo con niños de entre once y catorce años. Se acerca al hombre y, con una voz tranquila, le dice:

—Si me matas, seguro no saldrás de aquí. No tengo ninguna intención de dejarte atrás, aunque lo mereces por tratar de matarme a mí más de una vez. Ahora bien, me puedes matar y quedarte en Xibalbá, o me puedes seguir y, a lo mejor, salir de aquí con vida.

El hombre baja su cuchillo. Todavía está enojado, pero al menos ahora no está peleando.

Sandra se pone la mochila y los hombres agarran su tesoro. Gabriel tiene un saco lleno y el hombre levanta una caja pesada. 

—Recuerden que Xibalbá juega con las mentes. Es posible que vean a personas muertas, miembros de su familia, que los llaman. No los sigan; es una trampa. Ignoren a todo y a todos excepto a mí —dice Sandra antes de salir de la casa del tesoro.

Otra vez en el pasillo, caminan con cuidado, no quieren toparse con alacranes, murciélagos o jaguares. Al principio van rápido, pero con el tiempo van más lento por el peso del tesoro. El pasillo se vuelve más estrecho y el techo más bajo.

Doblan por una esquina y se encuentran en una pequeña caverna que se abre en cuatro túneles. Los túneles parecen iguales. Cada uno tiene una calavera por encima de la entrada. De repente, los ojos de las calaveras se iluminan con una luz verde y empiezan a hablar.

El ruido de sus voces llena la pequeña caverna y es difícil pensar. Luego, personas aparecen en los pasillos, tratando de influir su decisión.

—¿Raúl? ¿Eres tú? —dice el hombre malo, mirando por uno de los túneles.

Sandra ve a una persona que lleva su cabeza en los brazos. Es el hombre malo que perdió la cabeza en la casa de los murciélagos. Gabriel se pone pálido mirando por otro túnel. No dice nada, pero Sandra supone que ha visto a alguien que conoce.

Una figura que Sandra conoce bien aparece en otro túnel; es su abuelo. Su abuelo la mira con ojos amables y le habla:

—Ay, mija, qué valiente eres. Estoy tan orgulloso de ti. Ven, mija. Ven acá y te ayudaré.

Sandra quiere creerlo. Quiere creer que es su abuelo. Quiere correr a él y sentir su abrazo. Pero sabe que es otro truco de Xibalbá. Se limpia las lágrimas de los ojos, ignorando la petición de su abuelo, y se sienta en el suelo. Cierra los ojos y toca la tierra con las palmas.

Según el libro, para salir necesita escuchar a la tierra. Sandra bloquea todo el ruido en el pequeño salón y se enfoca en la tierra, en sus ritmos, en su vibra. Después de un tiempo, allí está: un pequeño pulso que la guía en una dirección específica.

Se levanta y camina hacia uno de los túneles. Todas las voces de las calaveras se detienen y giran las cabezas para mirarla.

—¿Adónde vas? Raúl está por aquí. Estoy seguro de que me quiere guiar a la libertad —dice el hombre malo, indicando el túnel con su amigo de cabeza desconectada.

—Si quieres, puedes seguir a tu amigo muerto, pero yo voy con ella —dice Gabriel, siguiendo a Sandra.

La calavera encima del túnel elegido por Sandra la mira. Sus ojos cambian de verde a rojo y habla:

—¿Qué es un bol azul lleno de palomitas?

—¿Qué es eso? —susurra Gabriel.

—Es una adivinanza —responde Sandra—. A los mayas y a los aztecas les gustaba usar adivinanzas para probar el mérito de la gente. Hay que contestar correctamente para seguir adelante.

Sandra sabe la respuesta. Su abuela tenía un libro infantil de adivinanzas mayas y se las leía cuando era niña. Recuerda el dibujo del bol azul con palomitas.

—Un bol azul lleno de palomitas es el cielo y las estrellas —responde.

Los ojos de la calavera cambian de nuevo a verde y Sandra entra al túnel. Gabriel hace ademán de seguirla, pero se detiene en seco cuando los ojos cambian otra vez a rojo. No puede pasar sin antes contestar una adivinanza. La calavera le habla:

—¿Qué hace tortillas coloridas mientras vuela por el aire?

Sandra sonríe. Es fácil. Pero no puede decir la respuesta porque Gabriel tiene que decirla. Usa sus manos para indicar un insecto colorido común

—Una mariposa —dice Gabriel, y después entra al túnel.

Ahora le toca al hombre malo. Sandra tiene ganas de seguir en el túnel sin él, pero es una mujer de su palabra y se queda para ayudarlo.

—¿Qué es un espejito en una casa de ramos de abeto? —pregunta la calavera.

Esta adivinanza es más complicada, pero Sandra la recuerda del libro e indica su ojo al hombre. El hombre mira otra vez a su amigo Raúl antes de contestar. 

—¿El ojo? —dice el hombre, dudoso. Los ojos de la calavera lo penetran y después de un segundo espantoso se cambian a verde y el hombre entra al túnel con Sandra y Gabriel.

El fin.

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Simple Stories in English: Zunzuncito’s Adventure

Season 3, introduction

The island nation of Cuba is full of amazing animals. One of the most fascinating is the tiny bee hummingbird, also called the zunzuncito. I was inspired by this little hummingbird and, with some motivation from my students, I wrote a short novel called “Zunzuncito’s Adventure”. For this third season of Simple Stories in English, I will be sharing a chapter from the novel each week.

This story is told in the the present tense. Repeated words and phrases include bird, hummingbird, frog, and flower.

Zunzuncito’s Adventure

The island of Cuba is in the Caribbean Sea. It is only 90 miles from the coast of the state of Florida. Cuba is the biggest island in the Caribbean with 42,000 square miles. But it is not very big compared to other countries.

Cuba is very interesting. It has a lot of biodiversity. There are mountains and plains. There are rivers, lakes, and the sea. There is a large variety of animals. There are some animals that only live on the island of Cuba. These are called “endemic” animals.

One of the most special animals in Cuba is the hummingbird. A hummingbird is a small, fast bird. Its wings move very quickly. Hummingbirds suck nectar from flowers. They also eat very small insects.

There is a special kind of hummingbird in Cuba. It is called the bee hummingbird. It has the name bee hummingbird because it is a very small hummingbird. It is as small as a bee. The bee hummingbird also has another name. In Cuba, it is called zunzuncito, which means “little zoom zoom”. The zunzuncito is only two and a half inches long. It is the smallest bird in the whole world!

In my book “Zunzuncito’s Adventure”, there is a bee hummingbird that is tired of being small. Being small causes problems for Zunzuncito. He doesn’t want to be the smallest bird in the world – he wants to be big!

Zunzuncito gets help from a special frog. It is a pygmy frog named Monty. Monty is also small. He is smaller than Zunzuncito. But Monty has an idea. He knows about a magic flower. When an animal or insect sucks the magic flower’s nectar, he receives anything he wishes.

So, Zunzuncito and Monty have an adventure to find the magic flower. Zunzuncito has a wish. He wants to suck the magic flower’s nectar and become big.

On their way to the flower, Zunzuncito and Monty meet several animals from Cuba. They meet Maja, a boa constrictor endemic to Cuba that is 20 feet long! They meet Tocororo, Cuba’s national bird that bears the bright blue, white, and red of the Cuban flag. They meet Polly, a Cuban painted snail, with a multicolored shell. 

Zunzuncito and Monty meet dogs, cats, spiders, insects, and turtles. Some animals help the tiny adventurers and others cause problems.

Zunzuncito has a grand adventure. At the end of his adventure, he needs to decide what his wish really is. Does he really want to be big, or does he want something else?

I am very excited to share chapters of “The Adventure of Zunzuncito” with you in this season of Simple Stories in English!

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Zunzuncito’s Adventure is available on Amazon in paperback and Kindle formats.

I really enjoy creating and sharing simple, comprehensible stories. I work hard to provide tools and supports for those who want to learn. Please, consider buying me a taco to support my work!

Simple Stories in Spanish: La aventura de la vida, parte 8

Season 10, episode 31

Previous chapters of La aventura de la vida include: Parte 1 , Parte 2, Parte 3, Parte 4, Parte 5, Parte 6, Parte 7

In Xibalbá it is easy to lose your head, both figuratively and literally as Sandra has already discovered. She and her companions have made it through several rooms, but there is no end in sight. The purpose of Xibalbá is to remove home and induce fear. What other tricks and traps have the gods of Xibalbá prepared to torment their guests?

This story is in the third person and present tense, with multiple other verb forms used as needed to tell the story. Important vocabulary in the story includes: “lombrices” (worms), “grieta” (crack), “alacrán” (scorpion),“aguijón” (stinger), “equilibrio” (balance), and “rugir” (to growl).

La aventura de la vida, parte 8

Sandra, Gabriel y los dos hombres malos que quedan salen de la casa de juego mientras los dioses de Xibalbá les cortan las cabezas a los perdedores. Los gritos de los aficionados los siguen por los pasillos oscuros de Xibalbá.

Sandra está cansada y asustada. Ha sido una noche larga y terrible. Un hombre, que todavía está aquí con ella, trató de sacrificarla en El Castillo, el templo de Chichén Itzá. Después, cayó no solo por El Castillo, sino por dos pirámides más, para terminar en un cenote frígido. Casi se ahogó en un río subterráneo y terminó en Xibalbá, “el lugar de miedo”.

Ahora tiene que escaparse de los trucos de los dioses de Xibalbá. Dioses que quieren destruir la esperanza y jugar con sus emociones y vidas. Ya pasó por las casas de melancolía, hielo, cuchillos y murciélagos. ¿Cuántas casas más quedan?

Necesita pensar, pero es muy difícil. Tiene mucho sueño y mucha hambre. Por primera vez en toda la noche, Sandra piensa en comida. No ha comido por horas. Su boca se hace agua pensando en tacos al pastor, una torta de asada, enchiladas de mole. ¿Por qué solo puede pensar en comida ahora?

—¿Huelen eso? —pregunta Gabriel, olfateando el aire.

—Huele a carne asada —dice uno de los hombres con ojos grandes.

—Yo huelo mole —dice el otro hombre, lamiéndose los labios.

El grupo entra a una caverna. En el centro de la caverna hay una gran mesa llena de todo tipo de comidas. Sus olores llenan el espacio. El estómago de Sandra ruge en respuesta. 

—¿Qué esperamos? Debemos comer para tener energía —dice el líder de los hombres malos, casi corriendo a la mesa.

—¿No recuerdas nada? Todo en Xibalbá es un truco. La comida no existe. Es una ilusión —dice Sandra.

—No es ninguna ilusión, es comida. Mira —dice el hombre. Agarra un tamal de la mesa. El tamal no desaparece; es sólido en su mano. 

—No puede ser. No hay cosas buenas en Xibalbá —dice Sandra.

—Parece real, y muy bueno —dice el otro hombre, tomando un taco de la mesa. 

Los dos hombres levantan la comida hacia sus bocas.

—¡No la coman! —grita Sandra, pero es demasiado tarde. 

Los hombres muerden la comida, y la realidad aparece. La comida en sus manos se transforma. Donde antes había carne, ahora hay lombrices. Los hombres gritan y escupen lombrices de la boca. Uno agarra un vaso de agua, pero cuando el líquido toca su boca, se transforma en cenizas. 

—Les dije que no era comida real —dice Sandra. Los hombres la miran con desprecio.

Salen de la casa del festín y entran a otro túnel. El estómago de Sandra protesta. Si tan solo pudiera comer uno de los mangos del bol de frutas en esa casa.

—¿Qué hacemos ahora? ¿Adónde vamos? ¿Cuántas casas más tenemos que entrar? —pregunta un hombre, mientras todavía limpia lombrices y ceniza de su cara.

—No sé, no sé y no sé —responde Sandra.

El hombre se detiene y agarra la mochila de Sandra. La abre y saca el libro El Rey Jaguar. Lo abre, buscando respuestas.

—¿Dónde están las respuestas? ¿En qué parte del libro estamos? —exige el hombre.

—Dame el libro y lo puedo encontrar —grita Sandra. 

Su voz hace eco en el túnel y la tierra tiembla. Una grieta grande se abre. Gabriel toma a Sandra en sus brazos para que no se caiga.

Sandra está asustada, pero siente segura en los brazos fuertes de Gabriel. Ahora Sandra y Gabriel están a un lado de la grieta y los dos hombres malos están al otro lado con el libro. Un sonido raro sale de la grieta, como el tic-tac de un reloj. El sonido se hace más fuerte y rápido, y Sandra se da cuenta del peligro.

—¡Muévanse! ¡Vámonos! —grita.

Del abismo de la grieta sale un gigantesco alacrán hecho de obsidiana y bronce. El alacrán levanta su aguijón, preparado para atacar.

—¿Qué hacemos? —le pregunta Gabriel a Sandra.

—No sé. No he leído nada sobre alacranes en el libro —responde Sandra con miedo.

El grupo corre por el pasillo tratando de evitar tanto al alacrán como la grieta en el centro del camino. El alacrán ataca a ellos con su aguijón, pero lo esquivan y solo golpea las paredes del túnel.

—Mira, hay una cueva —dice Gabriel, señalando un espacio negro en la distancia. 

Sandra usa la poca energía que le queda para moverse las piernas más rápido. La cueva está del lado del túnel dónde están Sandra y Gabriel. Los dos hombres malos necesitarán cruzar la grieta para llegar.

—¡Brinca! —grita Gabriel, extendiendo su mano hacia los hombres. 

El primero hombre corre y brinca. Aterriza, pero pierde el equilibrio. Toma la mano de Gabriel para no caer en la grieta.

El segundo hombre, el que tiene el libro, corre. Cuando está a punto de brincar, el alacrán ataca. El hombre pierde el equilibrio y no tiene suficiente fuerza para llegar al otro lado. Gabriel agarra uno de sus brazos mientras cae en la grieta.

—¡Ayúdame! —grita Gabriel al otro hombre. 

El hombre se acerca a la grieta y toma el otro brazo de su compañero. Los dos hombres jalan al tercer hombre hasta tierra firme.

—Gracias —jadea el hombre, y luego sus ojos se abren de par en par.

Sandra ve el aguijón del alacrán en la espalda del hombre. El hombre se congela y, poco a poco, su cuerpo se convierte en piedra. El alacrán levanta su aguijón para atacar de nuevo.

Sandra corre hacia el hombre y agarra el libro de su mano petrificada. Gabriel la toma de la cintura y la jala. Segundos después, el aguijón del alacrán cae a unas pulgadas de la cabeza de Sandra.

Gabriel empuja a Sandra dentro de la cueva. El otro hombre los sigue. La entrada es lo suficientemente grande para el alacrán, pero no entra. Hay unos huesos en el suelo, y Gabriel levanta uno como un bate para defenderse. 

De repente, el alacrán vuelve a esconderse en la grieta bajo el suelo, como si algo lo hubiera asustado. Gabriel mira a Sandra con alivio, pero el alivio desaparece rápido.

—¿Qué es? —pregunta Sandra al ver el miedo en los ojos de Gabriel. Gabriel no responde.

Sandra se da la vuelta y todo su cuerpo se llena de terror. Orbes dorados flotan en grupos de dos por toda la cueva. Son los ojos brillantes de docenas de jaguares. Un par de ojos está muy cerca de Sandra.

El grupo retrocede poco a poco hacia la entrada. Los ojos los siguen. Gabriel saca algo de su bolsillo: es la estatua de jaguar que compró en Chichén Itzá. Lleva la estatua a su boca y sopla. La cueva se llena con el rugido de un jaguar.

Es justo la distracción que necesitan para salir de la casa de los jaguares. Los tres corren de nuevo hacia el túnel, evitando el cuerpo petrificado del hombre malo y la gran grieta. Corren sin mirar atrás. No saben si los jaguares o el alacrán los siguen; solo corren.

—Hay…otra…cueva —dice Sandra, jadeando. 

En la distancia, una luz dorada sale de un hueco en la pared de roca. Corren hacia la nueva cueva y, cuando entran, no lo pueden creer. La cueva brilla con montones de tesoro. Cajas llenas de oro y piedras preciosas cubren el suelo. Estatuas de oro con ojos de jade miran desde las esquinas.

—Lo hemos encontrado. ¡Es el tesoro del Rey Jaguar! —exclama Gabriel con una sonrisa enorme.

El fin.

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¡Muchas gracias por escuchar! Thank you for listening, and a HUGE thank you for your support. I really enjoy creating and sharing simple, comprehensible stories in Spanish. If you would like to help me in that endeavor, consider buying me a taco! Or find me on PayPal and Venmo @Small Town Spanish Teacher!

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Simple Stories in Spanish: La aventura de la vida, parte 7

Season 10, episode 30

Previous chapters of La aventura de la vida include: Parte 1 , Parte 2, Parte 3, Parte 4, Parte 5, Parte 6

Xibalbá, the mayan underworld also known as “the place of fear”, is divided into rooms. Sandra and Gabriel, joined by the evil men hunting them, have already confronted the rooms of gloom, ice, and knives. Now they must make it through the rooms of bats and games without figuratively – or literally – losing their heads.

This story is in the third person and present tense, with multiple other verb forms used as needed to tell the story. Important vocabulary in the story includes: “murciélago” (bat),“ruido” (noise), “sonido” (sound), “pelota” (ball), “cancha” (court) “chillar” (to cry), “cabeza” (head) and “perder” (to lose).

La aventura de la vida, parte 7

—¡Cubre la cabeza! —grita Sandra. Levanta su camiseta un poco para esconder su propia cabeza. Escaparon de la casa de hielo y la casa de cuchillos para terminar en la casa de murciélagos.

Un murciélago enorme acaba de arrancarle la cabeza a uno de los hombres malos. El resto de su cuerpo sangra en el suelo.

—¡Su cabeza! ¡No tiene cabeza! —chilla otro hombre.

—¡Y pronto tú tampoco tendrás cabeza si no la escondes! —dice Sandra. Gabriel y los dos hombres malos que quedan copian a Sandra y meten sus cabezas en la camiseta.

—¿Qué demonios pasa ahora? —dice el líder del grupo malo.

—Estamos en la casa de murciélagos. Cazan las cabezas, así que, si mantenemos la calma y escondemos las cabezas, nos dejarán en paz —explica Sandra.

—“No pierdes la cabeza”tiene un significado doble aquí —dice Gabriel y Sandra puede oír su sonrisa aunque no pueda verla.

—Si cubrimos la cabeza, no podemos ver nada, y si no podemos ver nada, ¿cómo salimos de aquí? —pregunta un hombre.

Sandra no dice nada. Calma su mente. Siente el movimiento del aire por la cueva. Oye los chillidos de los murciélagos y el sonido de sus alas. Oye el sonido ahogado de los cuchillos en la otra cueva. Y oye algo más.

De repente, un murciélago vuela cerca y asusta al grupo.

—¿Qué estamos esperando? —dice el líder de los hombres malos.

—¡Sh! —dice Sandra—. Oigo algo.

Los ruidos son un poco más fuertes. Hay gritos y algo pega contra el suelo en la distancia. Sandra sabe adónde ir. Toma la mano de Gabriel y empieza a caminar. 

El grupo se mueve torpemente con sus cabezas escondidas en sus camisetas. Sandra sigue los ruidos y con cada paso se vuelven más fuertes.

«Si solo pudiera ver la salida. Tenemos que estar cerca» piensa. 

Decide arriesgarse y baja su camiseta un poco para ver. Una luz tenue entra en la cueva unos 50 (cincuenta) pies por delante. El alivio de Sandra al ver la salida no dura mucho tiempo. Varios murciélagos vuelan cerca de la salida y aún más duermen colgados del techo. De pronto, los ojos rojos de los murciélagos se fijan en los ojos visibles de Sandra y todos vuelan en su dirección.

—Oh no —dice Sandra con un poco de pánico. Esconde de nuevo su cabeza, pero ya es tarde; los murciélagos vienen.

—¿Qué pasa? —pregunta Gabriel, todavía con la cabeza tapada.

—Tenemos que correr, ¡ahora! —dice Sandra, apretando más fuerte la mano de Gabriel.

Sandra echa a correr y los tres hombres que la siguen corren también. Siente las alas de los murciélagos en los brazos. Escucha sus chillidos cerca de ellos. Con todo el ruido de los murciélagos es difícil oír los sonidos que estaba siguiendo.

Tienen que estar cerca y Sandra descubre la cabeza otra vez. Se agacha cuando un murciélago ataca y apenas lo evita. La salida está a unos pasos más. 

El grupo corre zigzagueando para evitar los murciélagos que quieren arrancarles las cabezas. Por fin llegan a la luz, pero la salida está bloqueada por un murciélago enorme. La criatura extiende sus garras hacia Sandra. Ella se agacha para evitarlo. No es suficientemente rápida y las garras rascan su mejilla. 

Sin embargo, la salida ahora está libre y Sandra corre con toda su fuerza al túnel iluminado. Cuando sale de la cueva, se detiene y respira con fuerza, aliviada de estar fuera del alcance de los murciélagos. 

Las cabezas de Gabriel y los otros dos hombres aparecen cuando arreglan sus camisetas. Cuando Gabriel mira la cara asustada y lastimada de Sandra, reacciona con preocupación.

—Estás lastimada —dice Gabriel, tocando la mejilla de Sandra con cuidado.

—Estoy viva, y eso es lo más importante —responde Sandra, pensando en el hombre malo que murió de manera tan violenta dentro de la cueva.

Después de un breve descanso, el grupo sigue adelante. Están en un túnel. El túnel, como casi todos los túneles en Xibalbá, está decorado con calaveras y relieves. Los sonidos que Sandra seguía en la casa de murciélagos son más fuertes en el túnel. Hay muchos gritos de emoción y otra vez el ruido de algo que pega contra el suelo.

El grupo llega al otro lado del túnel y se detiene. Están en un tipo de estadio. Allí abajo, dos equipos juegan al pitz, también llamado pok-ta-pok, o el juego de la pelota. La cancha es igual a la cancha que vieron en Chichén Itzá, con una excepción: puntos afilados salen de las paredes y del suelo. 

Los pies de los jugadores sangran donde han pisado un punto. Cuando se caen para pegar la pelota con la cadera, gritan de dolor. Pero no pueden dejar de jugar, no pueden perder. Porque los perdedores pierden más que un juego: pierden la cabeza.

Arriba de la acción del juego, los muertos gritan con entusiasmo. Es la única cosa que trae algo de felicidad a Xibalbá. En el lugar de honor, tres dioses de Xibalbá miran la acción con grandes sonrisas. Les gustan el dolor y el miedo de los jugadores. Viven por el momento en que un lado pierde la esperanza.

—Tenemos que salir de aquí antes del fin del juego o podríamos ser los próximos jugadores —susurra Sandra a Gabriel. Él asiente para indicar que comprende.

—Imagino que tampoco queremos ser notados por esos tres hombres importantes —añade Gabriel.

—Son dioses de Xibalbá. Si nos ven, estamos muertos —asiente Sandra.

—¿De qué susurran? No piensan dejarnos atrás —dice uno de los dos hombres. Sandra siente horror al volumen de sus palabras. Por suerte, hay un grito de la audiencia al mismo tiempo y la atención de los dioses de Xibalbá se queda en el juego.

—Tenemos que salir pronto y evitar a los tres dioses que están aquí si queremos sobrevivir —susurra Sandra.

El grupo camina con cuidado alrededor de los “aficionados” del juego de pelota. Para no llamar la atención, gritan cuando los aficionados gritan y gimen cuando ellos gimen.

De vez en cuando Sandra dirige su atención al juego abajo. Ha leído sobre el pitz, ha visto canchas del juego cuando visita las ruinas, ha visto dibujos que tratan de ilustrar el juego, pero verlo en persona es algo especial, en particular porque nadie sabe exactamente cómo se juega.

Dos equipos tratan de mandar una pelota a la zona de anotación del otro equipo. No pueden tocar la pelota con las manos ni con los pies. La pelota está hecha de látex y pesa más o menos 8 libras. La pelota bota, y hay que pegarla de un lado al otro de la cancha. Hay un círculo de piedra en cada pared. El juego termina si la pelota pasa por un círculo. Es muy difícil botar la pelota lo suficiente para pasarla por el círculo, así que los juegos pueden durar mucho tiempo.

La pelota bota de un lado al otro, pegada por los jugadores. De repente, hay un gran grito cuando la pelota pasa por un círculo de piedra y la audiencia se pone de pie. Las caras de los jugadores muestran triunfo y desesperación. El juego ha terminado.

Los dioses de Xibalba se levantan de sus sillas y flotan hacia la cancha. Los perdedores saben lo que viene. Hay pinturas que muestran el final de jugadores por todas las paredes: nobles atletas que están de rodillas frente a los dioses con cuchillos en la mano. Luego, en la próxima pintura, en vez de una cabeza, serpientes que representan la sangre saltan del cuello del jugador decapitado. Últimamente, su calavera se unirá con las de otros perdedores para decorar la casa de la pelota.

Como el equipo que son, los jugadores perdedores se arrodillan en unísono. Los dioses absorben su pena y decepción con gusto. Aunque Sandra no tiene ganas de ser testigo del sacrificio, no puede mirar hacia otro lado.

En ese instante, uno de los dioses de Xibalbá levanta la vista y hace contacto visual con Sandra. Ella se congela por el miedo que la invade.

—Sandra, creo que veo la salida —dice Gabriel. Sandra nota movimiento mientras los dos hombres malos pasan por una puerta. Quiere ir con ellos, pero no puede moverse.

—¡Sandra! ¡Tenemos que salir! ¿Qué esperas? —grita Gabriel. Entonces ve al dios de Xibalbá mirando fijamente a Sandra. Agarra su brazo y jala fuerte, rompiendo el trance.

Salen de la casa de la pelota justo cuando un dios de Xibalbá le corta la cabeza al primer perdedor. 

El fin.

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¡Muchas gracias por escuchar! Thank you for listening, and a HUGE thank you for your support. I really enjoy creating and sharing simple, comprehensible stories in Spanish. If you would like to help me in that endeavor, consider buying me a taco!

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Simple Stories in English: My Trip to the Galapagos Islands

Season 2, episode 15

I love to travel and today I am sharing one of my favorite travel stories. When I went to Ecuador twelve years ago, I had the opportunity to snorkel twice with blowfish, sea turtles and sea lions. The first day was amazing, but the second was a little scary .

Today’s story is mostly in the first-person plural (pronoun “we”) and the past tense. Important vocabulary in the story includes: boat, snorkel, tortoise/turtle, shark, and sea lion.

My Trip to the Galapagos Islands

Twelve years ago, in the year 2013, I had the opportunity to travel to Ecuador with some students. Visiting the nation of Ecuador was an incredible experience. We flew from Denver to Miami and from Miami to Quito, the capital of Ecuador. 

In Quito, we visited churches and old buildings with Spanish architecture. We visited the equator line inside the Intiñan Museum. We put one foot in the northern hemisphere and another in the southern hemisphere while we looked at indigenous artifacts. We saw artwork about the process of making shrunken heads, and we even saw some shrunken heads!

In Ecuador we ate food that doesn’t exist in the United States. We ate the fruit guanábana and we drank the famous Inca Kola. We went to a restaurant that serves guinea pig. It is strange to see a pet in the United States as a food, but I have to admit that guinea pig is very delicious.

Our time in Quito was interesting. We visited the Cotopaxi Volcano and we went shopping. But we didn’t go to Ecuador only to see the capital. We went to Ecuador to go to the Galapagos Islands. The Galapagos Islands are a province of Ecuador and form a protected national park. They are located about 850 miles (1000 kilometers) from the coast of Ecuador. You can only arrive on the islands by boat or plane.

My students and I went by plane from Quito to the island of Baltra. Baltra has an incredible and different airport. It is the first ecological, or “green”, airport in the world.

The island of Baltra is not very touristic, so we went to a hotel on the island of Santa Cruz. We went from the airport on a boat. They put all the luggage on the roof of the boat. We were nervous with the luggage on the roof. We were afraid that a suitcase would fall in the water, but nothing happened. We arrived without problems at the island of Santa Cruz. And on the way, we saw a lot of animals, especially sea lions.

We arrived at the hotel in Santa Cruz and we immediately went to the Charles Darwin Research Station. There we saw the main attraction of the Galapagos Islands: the Galapagos tortoise. The tortoises are big and fascinating. They can be as big as 5 feet (150 centimeters) long and 500 pounds (225 kg). The tortoises live 100 years or more and they can live a whole year without food or water. On another island, we had the opportunity to be next to the tortoises. It was a little like being next to a dinosaur.

I liked seeing the tortoises, but there are a lot of animals on the Galapagos Islands, not just the Galapagos turtles. There are iguanas, big lizards, small lizards, crabs and a lot of birds, including pelicans, flamingos, oystercatchers, blue-footed boobies, and penguins.

The most fun animal to see was the sea lion. Sea lions were all over the place. They were on boats and docks and beaches. I took a lot of photos of the sea lions. They seemed cute and docile, but I know firsthand why they are called “lions”.

Our group did a snorkeling trip on the island of Floreana. We put on our snorkel gear and jumped in the water. Under the water we saw all types of marine life. I saw a blowfish that got big when it passed me. I saw a sea turtle calmly swimming. I saw a lot of fish and I saw a sea lion.

My first experience with a sea lion in the water was magical. I saw the sea lion in the distance. It was far away and seemed to dance on the water. I didn’t move, I just observed the sea lion. The sea lion saw me and swam in my direction. I still didn’t move. I was fascinated by the sea lion that was swimming my way. The sea lion stopped a few centimeters from my face. We looked at each other for a moment and suddenly, the sea lion moved its head back a little and blew bubbles in my face. Then it turned around and returned to the sea.

After that experience, I loved sea lions even more. Not only were they cute and docile, they were fun and playful. Why were they called “lions”? They should be called “puppies”.

The next day, I had a completely different experience. Once again we went to an island to snorkel. This time we went to  Isabela Island. It is the biggest island of the Galapagos and there were a lot more people. They parked the boat and we divided into groups. We put on our snorkel equipment and jumped in the water.

I immediately had a problem. Water was coming in my mask and I couldn’t see under the water. I had to float and fix my mask. While I did that, the rest of my group was swimming to some rocks. I finally fixed my mask and swam quickly to my group. I passed fish and other people, but I was focused on getting to my group.

The group carefully passed over a wall of volcanic rocks under the water. I also passed over the wall, but I wasn’t careful because I was going quickly because I was behind.

On the other side of the wall of volcanic rocks, I saw a small sea lion close to me. It was a baby. I thought of my experience from the other day and I was happy to see the cute sea lion. But sea lions are called “lions”. They can be fun and playful, but they are also wild animals and the mothers protect their babies. 

I was too close to the baby sea lion. Suddenly, a big sea lion swam in my direction. She opened her mouth and growled. I saw her sharp teeth and angry face and I was scared. I screamed in my snorkel tube. Luckily, the baby swam to its mom and the two went in another direction.

My heart was beating quickly while I looked for my group. I didn’t want another experience with a sea lion in the water. I just wanted to go to the boat and the hotel. I saw my group next to a canal of black rocks. They were moving slowly and I finally caught up to them.

The leader of the group gave instructions to move through the canal with our hands on the rocks and not to swim or kick our feet. He told us to move calmly and not make any unnecessary movements. I passed through the canal with my hands on the rocks. I didn’t pay attention to what was in the water because the image of the sea lion’s teeth was in my head. I tried to breathe and calm down and focus on the present. I moved slowly and focused on the forms below me. When I finally focused on the forms, I realized that I was swimming in a canal of sharks.

Now I know that the sharks were small and couldn’t kill me, but in that moment I was already scared by the sea lion and seeing and thinking about the sharks just scared me more. I wanted to go home.

When I left the canal of sharks, I swam directly to the boat. Other people from the group paused to see a blowfish and a sea turtle, but I swam to the boat.

The rest of the time on the Galapagos Islands was fun for my students and I. We went to a club and sang karaoke and danced. We bought T-shirts and bags. We walked on white sand beaches and black sand beaches. We walked on volcanic rocks and we saw penguins, pelicans, flamingos, and a lot of blue-footed boobies. Their feet are very blue!

On the trip to Ecuador, our guide said that a person who travels lives many lives. I like to travel and remember my other “lives” and I am happy that the sea lion didn’t end my life on the Galapagos Islands.

The end.

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Simple Stories in Spanish: La aventura de la vida, parte 6

Season 10, episode 29

Previous chapters of La aventura de la vida include: Parte 1 , Parte 2, Parte 3, Parte 4, Parte 5

The only people to defeat the gods of Xibalba are the Hero Twins, and they did so by resurrecting themselves after being ground into dust. Sandra doesn’t like that option. She finds herself between evil men and a river of sacrificial blood. What other terrifying sights await her in this space the Mayans call “the place of fear”?

This story is in the third person and present tense, with multiple other verb forms used as needed to tell the story. Important vocabulary in the story includes: “bravucón” (bully),“esperanza” (hope), “hielo” (ice), “cuchillo” (knife), “chilla” (cries), and “será” (probably is).

La aventura de la vida, parte 6

Sandra mira entre los tres hombres malos y el río de muerte. Los hombres levantan cuchillos de obsidiana y bloquean la salida. Detrás de Sandra el río de muerte mueve la sangre de personas sacrificadas para honrar a los dioses mayas.

Están en Xibalbá, el inframundo, que los mayas también llamaron “lugar de miedo”. Pues, Sandra tiene miedo. Tiene mucho miedo, pero no puede perder la calma.

—Es hora de aceptar tu destino —dice el hombre más grande, el mismo que estaba en el avión. Parece ser el líder del grupo.

Sandra recuerda el avión y el principio de esta aventura increíble. Saltó de un avión, subió El Castillo de Chichén Itzá y luego se cayó por las pirámides que estaban dentro, nadó por un cenote, casi se ahogó en un río subterráneo y enfrentó una oscuridad profunda, tanto en la cueva como en su cabeza.

Mira a los hombres y sus cuchillos y está muy frustrada. ¿Quiénes son ellos? ¿Por qué la persiguen? Ella no es nadie especial. Los hombres actúan como los bravucones en su escuela. Sandra sabe que los bravucones se alimentan del miedo. Así que Sandra decide tratarlos como trata a sus estudiantes bravucones, con confianza y lógica.

—No. Mi destino es lo que yo hago. Ustedes no tienen ningún poder aquí. Aquí los que mandan son los dioses de Xibalbá. No les importa quién hace el sacrificio, ellos viven del sufrimiento. Ninguno de nosotros llegará a nuestros destinos si nos quedamos aquí —dice Sandra, tomando control de la situación.

Mientras habla, manos salen del río y agarran la tierra. Jalan cuerpos parcialmente deteriorados del agua roja. Uno de los hombres chilla y ataca un cuerpo con su cuchillo. El cadáver sigue moviéndose. Por fin Gabriel habla:

—Yo la escucharía. Es la mejor esperanza de salir de aquí que tenemos. Si la matas, todos estamos perdidos.

—¿Adónde vamos entonces? —dice el supuesto líder del grupo, guardando su cuchillo.

—Primero, sería buena idea movernos de la orilla del río de muerte —empieza Sandra.

Cuando están más seguros, Sandra observa la caverna. Es grande y está cubierta de una luz rosa. Dentro de la caverna, hay entradas a otras cuevas y túneles. Ahora solo tiene que seleccionar el sendero correcto.

—Gabriel, ¿puedes pasarme la mochila, por favor? —pregunta Sandra.

—Espera. ¿Qué hay en la mochila? —cuestiona el hombre.

—Nada mortal. Solo hay un libro que necesito —responde Sandra.

Gabriel le pasa la mochila y Sandra saca el libro mojado. Las páginas están en malas condiciones, pero Sandra las pasa con cuidado hasta que llega a la sección que quiere.

—Xibalbá está dividida en casas. Cada casa tiene algún truco. Al principio crees que encontraste algo bueno, pero la decepción viene rápido —explica Sandra.

—¿Entonces, cómo salimos? —pregunta el hombre.

—Tenemos que pasar por las casas y evitar los trucos —dice Sandra.

—Suena fácil —dice uno de los hombres con bravura. Sandra se ríe.

—Los dioses de Xibalbá no hacen nada fácil. Las únicas personas que ganaron a los dioses de Xibalbá fueron los héroes gemelos —dice Sandra.

—¿Cómo salieron ellos? —pregunta otro hombre.

—Fueron pulverizados y luego resucitaron. No creo que tengamos esa opción —dice Sandra de forma realista.

—¿Pero tu crees que el libro tiene la respuesta? —cuestiona el líder.

—Ha sido correcto hasta ahora. No tengo por qué dudarlo —declara Sandra, volviendo a las páginas. 

Levanta la vista y mira las cuevas al otro lado del río. No ve manera de cruzar el río, así que dirige su atención a las tres cuevas más cercanas. Una cueva emite una luz roja, otra una luz azul y la tercera es completamente negra, como si absorbiera toda la luz a su alrededor.

Sandra identifica el tercer túnel como la casa de la melancolía. En esa casa personas se sienten deprimidas y sin esperanza, exactamente como ella se sintió cuando pasó por allí con Gabriel.

La cueva con la luz roja será la casa de fuego. Tiene un suelo de lava fundido. Respirar el aire allí quema los pulmones. La cueva con la luz azul será la casa de hielo. Es tan fría que las personas se congelan en un instante. De las dos opciones, Sandra cree que tienen mejores probabilidades en la casa de hielo. Cierra el libro y lo devuelva a la mochila.

—Vamos a pasar por la casa de hielo. Tenemos que quedarnos en un grupo. Si nos quedamos cercanos, el calor de nuestros cuerpos nos ayudará a sobrevivir. Tómense las manos —dice Sandra, tomando la mano de Gabriel y la de uno de los hombres.

Cuando pasan por la entrada, un viento helado choca con sus caras. Sandra se acerca más a Gabriel, pero no puede evitar los escalofríos que atacan su cuerpo. Pronto, todos en el grupo tiemblan de frío.

—Hay… que moverse… más… rápido —dice Sandra por dientes castañeantes.

El grupo se acerca más y se acelera un poco. Por toda la cueva hay cuerpos completamente congelados. Unos están sentados en el suelo. Otros están en varias posiciones de caminar. Un cuerpo está en la posición de correr, con un solo pie congelado al suelo.

Los dientes de Sandra castañetean tanto que cree que se van a caer de su cabeza. Por fin ve un cambio en la luz. ¡Están llegando a una salida!

El grupo tiembla y camina a la salida de la casa de hielo. Cuando salen, Gabriel abraza a Sandra y ella está agradecida por el calor de su cuerpo fuerte.

De repente, uno de los hombres grita en dolor.

—¡Algo me atacó! —chilla. Todos ven un corte en su brazo.

—La casa de cuchillos —susurra Sandra.

Como si fueran llamados, cuchillos aparecen volando por el aire. Los hombres miran sus hojas afiladas con miedo, pero Sandra no tiene miedo. Estaba esperando llegar a la casa de cuchillos. Respira profundamente y baila.

Sandra recuerda los pasos de la danza que su abuela le enseñó cuando era niña. Practicaba todos los días por semanas. Su abuela dijo que era la danza de sus ancestros, una danza sagrada y especial. Según el libro, es el baile que los salvará.

Los cuchillos vuelan en su dirección, pero pasan alrededor de ella y su danza. Otro hombre grita, pero Sandra lo ignora. No puede romper su concentración. Siente a Gabriel detrás de ella. Está copiando sus movimientos. Poco a poco los otros hombres también la copian. 

Los movimientos de Sandra son exactos y elegantes. Ella se mueve por la cueva y los cuchillos no la tocan. Los hombres detrás de ella son torpes en su danza, pero se quedan cerca de ella y es suficiente.

Llegan al otro lado de la cueva y encuentran la salida. Con un suspiro de alivio, Sandra deja de bailar. Por su sorpresa, Gabriel la besa.

—¡Nos salvaste! Sabía que eras especial —le dice.

—No estamos a salvo todavía, hay muchas casas en Xibalbá y… —Sandra no termina su pensamiento. Sus palabras se cortan cuando un murciélago enorme aparece y le arranca la cabeza a uno de los hombres malos.

El fin.

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Simple Stories in Spanish: La aventura de la vida, parte 5

Season 10, episode 28

Previous chapters of La aventura de la vida include: Parte 1 , Parte 2, Parte 3, Parte 4

Sandra barely escaped death in an underground river. Now she and Gabriel must find their way out. Each twist and turn of the dark caverns brings them deeper into the underworld. 

This story is in the third person and present tense, with some present subjunctive and other verb forms used as needed to tell the story. Important vocabulary in the story includes: “oscuridad” (darkness),“susurrar” (to whisper), “conocimiento” (knowledge), “escalofriante” (scary), and “calaveras” (skulls).

La aventura de la vida, parte 5

—Sandra…Sandra, ¿me escuchas?

Sandra siente las manos de Gabriel sacudiéndola. Su mente no quiere enfocarse. Se dobla a un lado, tose y vomita agua. Limpia su boca con la mano. Abre los ojos, pero no ve nada. Está en completa oscuridad. Es escalofriante.

«Estoy en Xibalbá —piensa— ¿pero estoy aquí de visita o permanentemente?»

—¿Sandra? —la voz preocupada de Gabriel se repite. Sandra mueve la cabeza en la dirección del sonido.

—¿Gabriel? —dice con voz ronca. Escucha un suspiro y Gabriel la abraza con fuerza.

—Pensé que te había perdido —susurra.

El cuerpo caliente de Gabriel confirma que Sandra no está muerta; está viva. Tiene ganas de llorar, pero no puede perder la cabeza. Necesita salir de allí.

—¿Dónde estamos? —pregunta Sandra.

—No sé. Cuando salí del agua, no lo investigué; solo me importaba no perderte. Metí las manos en el río para agarrarte cuando pasabas —dice Gabriel.

—Gracias por salvarme la vida —susurra Sandra. La corriente eléctrica que sintió en el cenote vuelve con fuerza.

—Es mi culpa que estés en esta situación, y te prometo que saldremos de aquí  —responde Gabriel.

Sandra quiere confiar en él, pero la verdad es que no sabe nada de Gabriel. Puede estar mintiendo. Se mueve fuera de los brazos cálidos de Gabriel. Ella todavía tiene su mochila, y aunque está completamente mojada, tal vez haya algo que pueda ayudarlos.

Abre la mochila en la oscuridad y palpa el contenido. El libro está encima. Pone el libro mojado a un lado y remueve otras cosas: el celular y cargador, una chamarra, una botella vacía y una bolsa de cosméticos. Cuando levanta la bolsa de cosméticos, recuerda que es impermeable y que contiene las llaves de su coche, y en su llavero hay una minúscula linterna.

Saca la pequeña linterna de la bolsa y la enciende. La luz no es fuerte, pero ilumina la cueva lo suficiente para ver. Hay montones de huesos al lado de las paredes. Hay calaveras de animales y humanos  adyacentes a los huesos. Es una vista espantosa.

Las piedras de la cueva tienen relieves de sacrificios. Sacerdotes levantan cuchillos de obsidiana sobre los cuerpos de sus víctimas. Serpientes saltan de las imágenes, representando la sangre derramada.

—¡Mira! —exclama Gabriel. Tiene la mochila de Sandra en una mano y el libro en la otra. Levanta el libro para que Sandra lo vea. En la tapa hay un relieve de un jaguar con la boca abierta. Sandra sigue el dedo de Gabriel y ve el mismo relieve en la pared, por encima de una puerta.

—Imagino que encontramos la ruta —dice Sandra. Siente una sensación de terror en el estómago, pero ¿qué más puede hacer? No quiere volver al río subterráneo. No tiene otra opción que pasar debajo del jaguar.

Sandra y Gabriel caminan por un pasillo. Hay calaveras montadas en la pared. Las calaveras parecen girar para mirarlos mientras pasan. Sandra cree que las calaveras susurran. Escucha sus advertencias de peligro y sufrimiento. Entre las voces y el aire frío y húmedo, Sandra no deja de temblar.

—¿Estás bien? —pregunta Gabriel. Sandra no quiere parecer paranoica y asiente.

—Solo tengo frío —responde.

De repente, la linterna se apaga y Sandra y Gabriel quedan absortos por la oscuridad. Sandra sacude la linterna y trata de encenderla, pero no pasa nada.

La oscuridad es opresiva. Sandra no puede ver nada. Las voces de las calaveras vuelven más fuertes. Hablan de torturas y desesperación. Extiende las manos para encontrar la puerta y tocar algo, pero no encuentra nada. Siente molesta y enojada.

—¿Qué pasa con la linterna? —pregunta Gabriel, molesto.

—No sé. No se enciende —responde Sandra, frustrada. Su mente se llena de enojo contra el hombre a su lado. Tiene ganas de empujarlo y salir corriendo.

Hasta el aire de la oscuridad es opresivo. Sandra siente una depresión fuerte y casi no puede respirar. Pensamientos de fracaso llenan su cabeza. Siente que nunca va a salir, que su vida se ha terminado. Escucha risas y voces burlonas. Sus pensamientos se vuelven tan oscuros como el aire. ¿Cómo van a salir de allí si no pueden ver nada? ¡Van a morir en la tierra de los muertos! Ella entra en pánico y empieza a hiperventilar. 

En la oscuridad, dos brazos toman a Sandra y la estrechan contra un cuerpo cálido y fuerte. 

—Sandra, respira conmigo —dice la voz tranquila de Gabriel. Sandra se enfoca en su respiración. Inhala y exhala al ritmo del pecho de Gabriel. Los pensamientos de desesperación empiezan a desaparecer mientras su mente se tranquiliza.

—Gracias —murmura Sandra en el pecho de Gabriel. Se siente mucho más calmada.

—Está bien. Yo escuché las voces también —admite Gabriel.

—Tenemos que salir de aquí o me volveré loca —dice Sandra.

—Si no te vuelves loca enseñando a un salón de niños de doce años, creo que puedes mantener la calma aquí en esta cueva —dice Gabriel.

Sandra sonríe. Piensa en las loquerías de sus estudiantes y en las frases tontas que adoptan cada año. Gabriel tiene razón. Solo necesita enfocarse y no perder la cabeza.

—Necesitamos encontrar el tesoro y salir de aquí —dice Sandra con resolución.

—Exacto. ¿Tienes idea de cómo hacerlo? —pregunta Gabriel.

—¿Tú me forzaste a venir en esta aventura y ahora quieres que yo la guíe? ¿No tienes un plan? —responde Sandra, incrédula.

—La única pista que tenía era el trono del jaguar en Chichén Itzá. Por eso te necesito. Tienes más conocimiento de los mayas que yo —dice Gabriel.

—Hay muchísimos maestros de español en el mundo con conocimiento de los mayas. Ni mencionar todas las personas que viven aquí en México o Guatemala con conocimiento propio. ¿Por qué yo? —inquiere Sandra.

—Eres especial. Y solo tú tienes este libro —dice Gabriel. En la oscuridad, Sandra siente el libro en la mano de Gabriel. No comprende completamente el razonamiento de Gabriel, pero no quiere discutir más. Quiere salir de allí. Piensa en el libro y en todas las posibilidades de su situación.

El libro fue un regalo de su abuela. A su abuela le gustaba contar las leyendas mayas. Varias hablaban de Xibalbá y de la conexión entre la vida y la muerte. Antes de su viaje, su abuela le dio el libro. En el libro, un joven guerrero enamorado es sacrificado en el altar de El Castillo en Chichén Itzá. Llega a Xibalbá, pero quiere volver al mundo de los vivos y su amor. 

Encuentra a otro muerto, un rey con un tocado de jaguar en la cabeza. El rey jaguar guía al guerrero por los salones que prueban su valentía y honor. Sandra no ha terminado el libro todavía, pero un pensamiento escalofriante entra su cabeza.

Tranquiliza su mente y su cuerpo y busca ciertas sensaciones. Después de unos segundos, huele metal y putrefacción en el aire. No quiere moverse en esa dirección, pero otra vez, no hay otra opción.

Toma la mano de Gabriel y lo guía por la oscuridad hacia el olor. Con cada paso, el olor se vuelve más fuerte y el terror crece en su interior. Por fin ven una luz roja en la distancia.

Sandra y Gabriel salen de la cueva oscura de desesperación y entran a una caverna alta cubierta de luz rosada. Un gran río divide la caverna. Gabriel se acerca al río para investigar, pero Sandra lo agarra.

—¡No te acerques! —advierte, al mismo tiempo que un brazo blanco se levanta del agua y agarra el pie de Gabriel. Jala con una fuerza increíble, pero Gabriel se escapa.

No es cualquier río. Está lleno de sangre y cuerpos. Es el río de los sacrificados que corre por el corazón de Xibalbá.

De repente, tres figuras salen de la oscuridad. ¡Son los hombres malos que los persiguen! Llevan cuchillos de obsidiana en las manos. Sandra mira entre ellos y el río de sangre. Literalmente, está entre la muerte y la muerte.

El fin.

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Simple Stories in English: My Mental Health

Season 2, episode 14

I believe that mental health matters. I usually feel like I have a good grasp of my own mental health, but there are days I want to ignore the world and all my responsibilities in it. I have many activities that help boost my mental health and today I would like to share a few.

My Mental Health

Mental health is a very important, but sometimes ignored, topic. Mental health affects every aspect of life. If we are in poor mental health, we don’t eat well, nor do we want to exercise, which affects our physical health. If we are in poor mental health, we don’t want to interact with other people. We don’t want to do the things that we need to do to survive. That makes it easy to fall into depression.

I have always thought that I need to take care of my mental health. I used to believe that I had a lot of things under control. However, a big event occurred in my life in February 2022. This event caused me to evaluate my mental health and the impact of other people on my wellbeing. 

Now I am very conscientious of my mental health. I think about my energy and activities. When I notice that I am in a bad mood, I think about why and I try to fix the situation. 

I do several things to better my mental health. First, I try to think positively. When life is hard, I try to find at least one thing, even if it is small, that brings me happiness. For example, this weekend I felt lonely, as I typically do when my sons are with their dad. So I left my house in search of something to make me happy. The little thing that brought me happiness was a forest of aspens with their yellow leaves. I stopped in the middle of the trees and breathed the fresh air. I listened to the wind and felt the sun on my face. I felt better almost immediately. I still felt lonely, but my happiness was stronger than my loneliness.

It’s hard to be positive when I am with negative people, so I try to ignore negative voices. There is a difference between constructive comments and negative comments. A single negative comment can ruin my whole day, even if there were ten positive comments. That’s why I decided to ignore negative people. 

I spend time with positive people. I have fantastic friends that listen to me and help me. When I have a bad day, I call my sister or I talk to a friend. They listen to me and offer support and, sometimes, solutions. I try to do the same for them.

There is a lot of negativity in the world. If I focus on negativity, I turn into a negative person. So, to avoid it, I don’t spend a lot of time on social media. I know that social media also has positive aspects, like photos of my nieces and nephews or students and cat videos, but in general, I don’t feel good after spending time on social media.

In addition to thinking positively, I exercise. I believe that my physical strength is connected to my mental strength. When I am physically strong, I am also mentally strong. When I can, I lift weights. I don’t have space for a gym in my house and I don’t have time to go to one, so I move my table and I life weights in my dining room. Lifting weights is not my favorite activity, but I always feel good afterwards.

When I am angry, I run. I don’t like to run much, but when I am angry and full of adrenaline, I feel much better if I run. I have a treadmill in my dining room and I run until I can’t run anymore. Then I walk until I can run again and I repeat the cycle. At the end, I am too exhausted to be angry. My mind fills with endorphins and I feel much better.

I can’t lift weights or run every day, but I can walk. I walk every day during my 30 minutes of lunch. I teach classes from 8 in the morning until 4 in the afternoon. My only break in all that time is lunch. I eat quickly and then I go outside with one of the English teachers and we walk. We walk in circles around the school. We normally do two circles, which is more or less a mile. 

While we walk, we talk about our classes, students, and lives. Sometimes we think of solutions for school problems. Other times we talk about what we did during the weekend or our plans for vacations. We feel the sun and breathe the fresh air. When we finish, we are renewed to teach three more classes.

I know that food is important for mental health. When I eat poorly, I feel bad. I try to eat well, but sometimes it is hard because I don’t like to cook at all. I eat protein and vegetables. To be able to walk during my lunch, I bring a lunch that I can eat quickly, like a sandwich, a yogurt with granola, fruit, cheese, and nuts. I also drink a lot of water. I drink two to three liters of water each day.

Physical and mental health are connected. However, we need to do more than physical activity to take care of our mental health. Another thing that I do every day is read. I read a physical book, because I believe that reading from an electronic device doesn’t have the same effect on me. When I read, I calm down. I escape my world and my problems for a moment. I learn about historical momentos or I feel empathy for groups of people with problems much worse than my own. I believe that reading is so important that all my classes begin with six to eight minutes of reading, not only because it is an excellent way to learn Spanish, but also because it has a lot of benefits for mental health.

Sometimes, I watch a movie or a television program that makes me laugh or cry. I especially enjoy watching stand-up comedy. Just like a book, I escape into the story and I find happiness.

It’s hard for me to be still, so I typically knit or crochet while I watch. Creating something with my hands calms me and helps me concentrate. Also, at the end I have something pretty. Sometimes I knit during meetings or during church.

My religion helps me a lot with my mental health. When life is hard and I feel like I can’t take it anymore, I talk to God. I sing religious songs, I listen to spiritual music, and I read the scriptures. My faith is an essential part of my life and my mental health.

Sometimes it is hard to maintain mental health without professional help. I participated in therapy that helped me a lot. My therapist helped me recognize my emotions and the causes of my emotions. She gave me ideas to change my mentality and control my reactions.

There are moments when I simply don’t want to do anything, when life seems too complicated and hard. Those days, I put on fun music. I get up and dance, clean my house, or drive to a remote trail. I push myself to walk, or if it is winter, to ski, for hours and I spend time in the curative presence of nature. When I see the beauty and grandioseness of nature, my problems seem small. I remember that I can do hard things and that I don’t need to do them alone; I have my family, my friends, and my God. 

When I have a bad day and none of my activities help me, I always feel better after a hug from my sons. I have two marvelous sons and I am very thankful to be their mom. I want to give them a good example of physical and mental health to carry into adulthood. 

What do you do for your mental health?

The end.

You can also watch a video of this story on YouTube!

I really enjoy creating and sharing simple, comprehensible stories. I work hard to provide tools and supports for those who want to learn. Please, consider buying me a taco to support my work!

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Simple Stories in Spanish: La aventura de la vida, parte 4

Season 10, episode 27

Previous chapters of La aventura de la vida include: Parte 1 , Parte 2, Parte 3

Sandra and Gabriel have fallen through the floor of the grand pyramid of Chichen Itzá, El Castillo. After solving puzzles and more falling through the pyramids below El Castillo, they have found themselves in a cenote, or underground lake. How will they make it out of this situation before the evil men chasing them catch up? Does Sandra know anything that can help them? 

This story is in the third person and present tense, with other verb forms used as needed to tell the story. Important vocabulary in the story includes: “río” (river),“una corte” (a cut), “jalar” (to pull), “muerte” (death), and “el inframundo” (the underworld).

La aventura de la vida, parte 4

Sandra no lo puede creer. Está nadando en el agua fría de un cenote debajo de la pirámide de El Castillo en Chichen Itzá. Debería estar nadando en el agua tibia del océano en una playa de Costa Rica, pero no. Un hombre la empujó de un avión, la llevó a Chichen Itzá, subió a El Castillo – ilegalmente – y luego cayó no por una, sino por tres pirámides para terminar en un lago subterráneo.

Sandra ya está cansada y sabe que no puede nadar por mucho tiempo, especialmente con su hombro cortado. Usa la poca luz que entra al cenote por los huecos de las pirámides para buscar una saliente en la cueva. Por fin encuentra una roca lo suficientemente grande para sentarse fuera del agua.

Mientras descansa, escucha. Rocas caen en el agua y las voces de los hombres malos llegan desde muy lejos. Sandra no sabe cuánto tiempo tienen hasta que los alcancen. ¿Dónde está Gabriel? Es muy difícil ver y Sandra no sabe si los sonidos que escucha son de él o de otras criaturas acuáticas que viven en las aguas profundas y oscuras de los cenotes.

—¡Gabriel! —susurra Sandra. No quiere gritar porque no quiere que los hombres malos los escuchen. No hay respuesta. Sandra empieza a preocuparse. ¿Está bien? ¿Sabe Gabriel nadar? ¿Se pegó en la cabeza y ahora se está ahogando en el cenote? ¿Qué va a ser de ella ahora?

—¡Gabriel! —susurra Sandra un poco más alto con pánico en su voz.

—Estoy aquí. Ya vengo —responde Gabriel y Sandra suspira en alivio. El hombre guapo llega a la saliente donde Sandra está sentada. Se levanta fácilmente del agua y aun en la poca luz Sandra nota los músculos definidos de sus brazos.

—Todavía estás sangrando —dice Gabriel, indicando el hombro cortado de Sandra. No es una corte profunda, pero le duele mucho. Sin una palabra, Gabriel se quita la camiseta y la usa para vendar el hombro de Sandra.

—Gracias —susurra Sandra y la palabra se queda en el aire entre ellos como electricidad. Gabriel es muy guapo y su manera cariñosa tiene un efecto a Sandra. Pero Gabriel también es la razón por la que Sandra está atrapada en un cenote en vez de disfrutando sus vacaciones en la playa.

—¿Qué hacemos ahora? —le pregunta Sandra, su gusto por Gabriel rápidamente reemplazado por el disgusto cuando recuerda la situación en que están metidos.

—Buena pregunta. ¿Qué dice tu libro? —responde Gabriel.

Sandra casi se había olvidado del libro. Todavía no comprende cómo un libro de ficción puede ayudarles a encontrar un tesoro de verdad, pero no vale la pena discutir en ese momento. Además, el libro dice que hay un cenote debajo de El Castillo, y ella puede verificar esa información ahora.

Aún no ha terminado el libro, pero leyó un poco mientras se escondían del guardia en las ruinas de Chichen Itzá. Había un sacrificio en el altar de El Castillo para Chaac, dios maya de la lluvia. El rey miró la ceremonia desde su trono, un jaguar verde con manchas y ojos de jade – otro detalle verdadero del libro.

—El libro menciona que El Castillo es un lugar sagrado. No solo es un lugar para llegar a los dioses, sino también un lugar para llegar al más allá, a la tierra de Xibalbá —dice Sandra.

—¿Xibalbá? ¿El dios de la muerte? —pregunta Gabriel.

—No. Xibalbá es un lugar, no una persona. El dios de la muerte tiene muchos nombres, pero el más común es Ah Puch. Hay múltiples dioses en Xibalbá y son maliciosos y manipuladores. Les gusta jugar con la gente, como los gemelos del Popol Vuh, pero ese es otro cuento —dice Sandra.

—¿Entonces, el altar está más cerca del cielo, conectando con los dioses allá y el cenote está más cerca del más allá, conectando con Xibalbá? —aclara Gabriel.

—Más o menos. Los mayas creen que los cenotes son lugares sagrados en parte porque creen que son entradas a Xibalbá. El libro dice que El Castillo tiene mucha importancia porque es un axis mundi, el centro del mundo conectando la tierra con el cielo y el inframundo. Además, los jaguares y serpientes son animales sagrados del inframundo y hemos visto muchas representaciones de ellos en las pirámides de El Castillo —explica Sandra.

—¿Qué mejor lugar para esconder el tesoro del jaguar que en el inframundo? —dice Gabriel con una sonrisa. Gabriel solo tiene una misión en esta aventura: encontrar el tesoro mítico del Rey Jaguar. Cuando tiene el tesoro, Sandra puede ir a casa y volver a su vida normal. Sandra ignora los presentimientos de peligro en su cabeza y sigue hablando.

—Según el libro, hay tres ríos que entran al cenote y solo uno que sale. Ese río va hacia Xibalbá.

—Pues, ¿a qué esperamos? —comenta Gabriel, entrando al agua.

—El río es subterráneo. Podríamos morir —dice Sandra, preocupada.

—Podríamos morir aquí también cuando llegan esos hombres —replica Gabriel. Tiene razón.

Sandra entra al agua fría y los dos se mueven por el borde del lago. Sus ojos se han ajustado a la poca luz, pero usan más su sentido del tacto para buscar el río subterráneo. Pequeños peces nadan alrededor de sus piernas. Llegan a un lugar y Sandra nota un cambio en el movimiento del agua. Gabriel lo nota también. Pero el agua está entrando, no saliendo, así que siguen buscando la salida.

Han recorrido un tercio del cenote cuando escuchan un grito y algo grande cae en el agua. ¡Es uno de los hombres malos! Sandra mira a Gabriel con miedo en los ojos. 

—No podemos parar ahora —susurra Gabriel en respuesta.

Se mueven con más urgencia mientras otro hombre cae al agua. Encuentran otro río entrando al cenote. Sandra está agotada. Le duelen mucho los brazos, especialmente su brazo herido.

Un tercer hombre cae al agua. Ahora todos están en el cenote. Se dividen para encontrar más rápido a Sandra y Gabriel. Sandra reza a cualquier dios que la escuche para que salgan de allí.

—Creo que lo encontré —dice Gabriel. Su voz es tan baja que Sandra casi no lo oye. Desaparece bajo el agua por unos segundos y cuando regresa tiene una gran sonrisa—. El agua se mueve más rápido. Lo voy a inspeccionar. Si no vuelvo en 30 segundos, sígueme. 

Gabriel desaparece de nuevo y Sandra empieza a contar mientras ajusta sus manos en la pared del cenote. Cuando lo hace, una roca cae al agua.

—¡Están por allí! —grita uno de los hombres. Sandra mira con horror mientras tres hombres nadan rápidamente en su dirección.

Sandra llega a veinte. Gabriel todavía no ha vuelto y ella no puede esperar más. Respira profundamente, llenando sus pulmones y desaparece debajo del agua.

Siente la corriente fuerte del agua saliendo del cenote. Entra a la pequeña cueva con los pies primero y deja que el agua la transporte. Tiene muchas ganas de abrir la boca y tomar aire, pero no hay aire para tomar. El agua se mueve rápido, pero no la golpea contra las paredes de la cueva.

Los pulmones de Sandra arden y no sabe cuánto más puede aguantar la respiración. Su cuerpo se siente pesado. El frío del agua penetra en sus huesos. El agua la está jalando a su propia muerte. Qué ironía pensar que entró al río hacia Xibalbá por su propia voluntad.

Justamente cuando Sandra decide seguir el deseo mortal del río de muerte, dos manos fuertes agarran sus brazos y la jalan del agua. Ella está a salvo…por ahora.

El fin.

You can also watch a video of me telling this story on YouTube!

¡Muchas gracias por escuchar! Thank you for listening, and a HUGE thank you for your support. I really enjoy creating and sharing simple, comprehensible stories in Spanish. If you would like to help me in that endeavor, consider buying me a taco!

You can download a printer-friendly PDF of this story. Looking for the English translation? I have a PDF for that too! Read a paragraph in Spanish and then read the English translation to see what you understood.

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