Simple Stories in Spanish: La aventura de la vida, parte 11 (conclusión)

Season 10, episode 34

Previous chapters of La aventura de la vida include: Parte 1 , Parte 2, Parte 3, Parte 4, Parte 5, Parte 6, Parte 7, Parte 8, Parte 9, Parte 10

They made it out of Xibalbá! They beat the odds, escaping the gods’ tricks and traps. They climbed the roots of the ceiba tree and found their way back to the land of the living. But this adventure isn’t over yet.

This story is in the third person and present tense, with multiple other verb forms used as needed to tell the story. Important vocabulary in the story includes: “agarra” (grab), “gira” (rotate), “rugido” (growl), and “cenizas” (ash).

La aventura de la vida, parte 11 (conclusión)

Sandra disfruta del calor del sol y el aire fresco. Está muy aliviada de haber salido del “lugar de miedo”. Cierra los ojos e imágenes de los dos hombres que perdieron sus vidas aparecen. No quiere pensar en ellos. Cuando abre los ojos de nuevo, ve la cara sonriente de Gabriel.

—Tú eres increíble —dice Gabriel, moviendo el cabello de su cara.

—Hacemos un buen equipo —responde Sandra, con su propia sonrisa.

Gabriel se levanta y extiende una mano hacia Sandra. Sandra toma su mano y acepta ayuda para levantarse. Después, Gabriel agarra su saco de tesoro del suelo.

—Qué raro. No pesa casi nada —dice.

Abre el saco y se ríe sin humor. Luego vacía el saco en la tierra. En vez de estar lleno de oro y tesoro, caen cenizas del saco.

—Otro truco de Xibalbá. Debía de haberlo reconocido.

Los ojos del hombre malo se abren de par en par. Corre a la caja de tesoro y la abre.

—¡No, no, no! —grita, pasando las manos por la ceniza gris que está dentro de la caja que casi le costó la vida.

—Los dioses de Xibalbá ganan al fin —murmura Gabriel con decepción.

—¡Es tu culpa! —grita el hombre malo mirando hacia Sandra—. Tenía que sacrificarte a los dioses en Chichén Itzá para recibir el tesoro, y todavía estás viva. Pues, hay un remedio sencillo para todo eso.

El hombre saca su cuchillo y amenaza a Sandra. Gabriel se pone en medio de los dos.

—Tranquilo, hombre. Sin Sandra, ni tú ni yo estaríamos vivos. Le debes la vida —dice con calma.

—¡Ella me debe su vida por las vidas de mis compañeros! —grita el hombre y ataca.

Sandra grita. Gabriel agarra el brazo del hombre que tiene el cuchillo. El hombre le pega. Gabriel lo empuja y los dos se caen por un cerro, luchando. Sandra los sigue con cuidado.

De repente, un sonido atrae la atención de Sandra: el rugido de un jaguar. Sandra mira por todos lados. La estatua de Gabriel que hace el rugido todavía está dentro de su mochila y no están cerca de ninguna persona, así que el rugido tiene que ser real.

Sandra escucha otro rugido y ve al jaguar aparecer en un espacio abierto entre los árboles. Sus ojos dorados miran atentamente a Sandra.

—¡Gabriel! ¡Gabriel! —chilla Sandra, pero Gabriel está luchando por su vida.

El jaguar se acerca lentamente y Sandra está muy nerviosa. Recuerda los jaguares en Xibalbá. Según los mayas, los jaguares pueden viajar entre los mundos y Sandra se pregunta si este jaguar los ha seguido desde Xibalbá.

Los instintos de Sandra son fuertes y ella se agacha para estar al nivel del jaguar. Baja la cabeza en una reverencia al animal majestuoso. En poco tiempo siente el aliento del jaguar en su cuello. Tiembla de miedo, pero levanta los ojos y hace contacto visual con la criatura.

Los ojos dorados del jaguar parecen ver hasta el alma de Sandra. De repente, una calma cubre los nervios de Sandra. Sabe que no corre ningún peligro. 

El jaguar gira y dirige su atención a la pelea entre Gabriel y el hombre malo. Gabriel está en el suelo y el hombre está sobre él con el cuchillo.

Justo cuando el cuchillo empieza a bajar, el jaguar ataca. Salta por la espalda del hombre y hunde sus dientes en el cuello, cortando la espina. El hombre cae a la tierra. Todavía no está muerto y sus ojos suplican ayuda de Gabriel y Sandra, pero esta vez, ellos no responden.

El jaguar lleva su víctima a un árbol y desaparece entre sus raíces. Sandra nota después que el árbol es una ceiba y se pregunta por segunda vez si el jaguar es de Xibalbá.

Después de tranquilizarse un poco, Sandra corre a Gabriel. Está sangrando de un corte profundo en la cabeza. Rompe la parte de abajo de su camiseta y la usa como una venda.

—¿Estás bien? —le pregunta a Gabriel.

—Estoy mejor ahora —dice Gabriel, acariciando la cara de Sandra.

Sandra toma la cara de Gabriel y lo besa. La adrenalina de estar al punto de morir convierte el beso en algo maravilloso para los dos. Sandra detiene el beso después de un rato, aunque tiene ganas de no terminarlo nunca.

—Creo que debemos irnos —dice.

—Estoy de acuerdo, aunque no sé adónde vamos y creo que me torcí el tobillo, entonces necesitaré tu ayuda —responde Gabriel.

Sandra le ayuda a Gabriel a incorporarse y él se apoya en el hombro de Sandra. No sabe por qué, pero Sandra siente la dirección en la que necesitan viajar.

Caminan lentamente con Sandra apoyando a Gabriel. El sol está bajo en el cielo cuando por fin llegan a un gran espacio abierto. Resulta ser lleno de edificios muy viejos y jardines bien preservados.

—¿Dónde estamos? —pregunta Gabriel.

Sandra mira los edificios y ve un templo único y llamativo. Sabe exactamente dónde están.

—Estamos en Uxmal —dice con asombro, mirando hacia el templo que sobresale entre los árboles.

Encuentran unas escaleras y los dos se sientan. Están agotados y tienen mucha sed y hambre. Pero aún así, admiran las ruinas mayas a su alrededor.

—Lo siento, Sandra —dice Gabriel, tomando su mano—. Sé que solo querías una vacación tranquila en la playa de Costa Rica, no una aventura de vida y muerte en el submundo de los mayas. Y ahora, ni siquiera tenemos el tesoro del jaguar que buscábamos.

A la mención del jaguar, Sandra se levanta con un brinco.

—¡El jaguar! —declara—. ¡Ven! Tienes que ver algo.

Otra vez, Sandra y Gabriel caminan lentamente – y ahora más lentamente porque tienen que subir unas escaleras. Cuando llegan a otra parte de la ciudad, Sandra indica un trono en una plataforma frente a un gran edificio decorado.

—Es otro trono de jaguar. Este está hecho de piedra y tiene dos cabezas para mostrar la conexión entre los mundos cósmicos.

Las ruinas de Uxmal ya están cerradas, y no están tan vigiladas como Chichén Itzá, así que Sandra y Gabriel cruzan la barrera y suben al trono del jaguar. La cara del jaguar más alto parece muy familiar y Sandra abre su mochila. Para su sorpresa, la máscara de madera que encontró en Xibalbá todavía está allí. ¡No se convirtió en ceniza como los otros tesoros!

Sandra toma la máscara y la pone en la cara del jaguar. La plataforma bajo sus pies tiembla y Sandra brinca hacia atrás. ¡No tiene ganas de caer en otro cenote!

La plataforma gira y unas escaleras aparecen. Sandra y Gabriel se miran antes de bajar las escaleras. No bajan mucho cuando se encuentran en un salón. En el centro del salón, hay una estatua del tamaño de un gato domesticado. Es un jaguar de puro oro con manchas de rubíes y jade.

—¡El tesoro del Rey Jaguar! —susurran Sandra y Gabriel al unísono.

Gabriel toma la estatua con cuidado y la guarda en la mochila de Sandra. Al llegar al trono del jaguar de nuevo, Sandra remueve la máscara de madera. La plataforma gira de regreso y las escaleras desaparecen.

Sandra y Gabriel salen de Uxmal y caminan hacia un hotel que está cerca. Cuando se han duchado, vestido y comido algo, Sandra se duerme profundamente. Al fin de la noche, su sueño es interrumpido por pesadillas de murciélagos enormes, calaveras espantosas y cuchillos de obsidiana.

Cuando Sandra se despierta, Gabriel no está. Su mochila está abierta y su contenido cubre el suelo. Sandra ve el libro “El Rey Jaguar”, su pasaporte, su teléfono muerto y la máscara de madera. La estatua del jaguar no está.

Sandra agarra sus cosas y baja a la recepción para pedir un taxi al aeropuerto. Solo quiere estar en casa. Está llena de decepción. Pensaba que tenía algo con Gabriel, que él era diferente de los otros hombres que había conocido.

Sandra espera al mostrador cuando una voz interrumpe sus pensamientos.

—¿Lista para tus vacaciones de verdad? Vamos a la playa —dice Gabriel, tomando su mano.

El fin.

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¡Muchas gracias por escuchar! Thank you for listening, and a HUGE thank you for your support. I really enjoy creating and sharing simple, comprehensible stories in Spanish. If you would like to help me in that endeavor, consider buying me a taco! Or find me on PayPal and Venmo @Small Town Spanish Teacher!

You can download a printer-friendly PDF of this story. Looking for the English translation? I have a PDF for that too! Read a paragraph in Spanish and then read the English translation to see what you understood.

Author: Camilla Given

I'm Camilla! I teach at the high school and college level in a small town in western Colorado. My goal is to teach the world Spanish through stories. I truly believe that stories make learning Spanish easier - and even fun! Feel free to contact me at smalltownspanishteacher@gmail.com

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