Simple Stories in Spanish: La aventura de la vida, parte 9

Season 10, episode 32

Previous chapters of La aventura de la vida include: Parte 1 , Parte 2, Parte 3, Parte 4, Parte 5, Parte 6, Parte 7, Parte 8

They’ve done it! It appears that Sandra has led Gabriel to the Treasure of the Jaguar King – the whole reason they are on this journey. A room filled with gold and jewels greets them, but Sandra can’t help thinking it is another trap. And now that they have the treasure, how do they get out of Xibalbá? This adventure of a lifetime is not over yet.

This story is in the third person and present tense, with multiple other verb forms used as needed to tell the story. Important vocabulary in the story includes: “truco” (trick), “tesoro” (treasure), “calavera” (skull),“pasillo” (passageway/hallway), “palomitas” (popcorn), and “adivinanza” (riddle).

La aventura de la vida, parte 9

—¡Lo hiciste, Sandra! ¡Hemos encontrado el tesoro del Rey Jaguar! —exclama un emocionado Gabriel, mirando el salón lleno de oro.

Gabriel toma a Sandra en sus brazos y la estrecha contra su cuerpo musculoso. Luego la sorprende con un gran beso en la boca.

—Vaya, qué sorpresa. El tesoro es real —dice el último hombre malo del grupo, caminando hacia una estatua dorada.

Gabriel se aparta de Sandra y camina hacia el tesoro. Sandra no sabe qué pensar; está completamente agotada y todos sus instintos le dicen que es otro truco de Xibalbá, pero Gabriel y el hombre tocan el oro, y no pasa nada. El oro no desaparece ni se convierte en algo diferente.

Sandra camina por las pilas de joyas y oro. A ella no le importa tanto el tesoro; tiene lo que necesita en la vida. Mientras tanto, Gabriel y el otro hombre llenan sus bolsillos de oro, esmeraldas y rubíes, como niños en una dulcería.

Entre el tesoro brillante hay algo que capta la atención de Sandra. Es una máscara de jaguar. La máscara es de madera y parece fuera de lugar entre los lujos del tesoro. Sandra toma la máscara en sus manos y la examina. Es exquisita y muy bien hecha. Siente una conexión con la cara del jaguar y decide ponerla en su mochila con su libro como un recuerdo de su aventura.

Sandra encuentra una esquina para sentarse. Ya no puede mantenerse de pie con los ojos abiertos, está tan cansada. Ha usado toda su energía para correr de los peligros de Xibalbá y en poco tiempo está acostada en el suelo, dormida.

Cuando Sandra se despierta, está muy cómoda. Siente el calor de una persona a su espalda y un brazo rodea su cintura. Tiene ganas de cerrar los ojos y volver a dormir, pero de pronto recuerda dónde está y se levanta con un salto. Gabriel abre los ojos a su lado y mira a Sandra con una gran sonrisa.

—Buenos días —le dice.

Sandra no responde. Se pone de pie y se estira. Le duele el cuerpo después de dormir en el suelo y se frota el cuello.

—¿Cuál es el plan? —pregunta Sandra—. No puedes llevar todo este tesoro fuera de Xibalbá.

—Voy a llevar las cosas más preciosas que encontré a mi empleado. Ahora que sé dónde está, puedo volver por el resto más tarde —responde Gabriel.

—¿Piensas volver a Xibalbá? —dice Sandra, incrédula.

—Podrías venir conmigo. Sería una cita emocionante —dice Gabriel con una sonrisa coqueta.

Sandra no quiere pensar en eso. Solo tiene ganas de salir con vida del “lugar de miedo” y pasar unos días en la playa antes de volver a casa.

—Para volver, primero hay que salir —responde Sandra.

Hay movimiento y el hombre malo que todavía está con ellos se les acerca. Sandra piensa en lo que pasó con los otros dos hombres: uno que perdió la cabeza por un murciélago enorme y otro que se convirtió en piedra por el aguijón de un alacrán. Tienen suerte de tener vida en este momento.

—¿Y cómo hacemos eso? ¿Cómo salimos de aquí? —pregunta el hombre.

Sandra abre la mochila y saca el libro El Rey Jaguar. Hasta ahora, el libro ha tenido muchas pistas de qué esperar en Xibalbá. ¿Es posible que tenga la respuesta de cómo salir?

No ha tenido tiempo para terminar el libro. Encuentra su página y hojea las páginas llenas de acción. Encuentra una parte del cuento sobre los jaguares y alacranes. No hay necesidad de leer eso ahora, ya lo ha vivido.

Después de un rato llega a algo que parece útil. Sandra lee la sección con cuidado antes de cerrar el libro y devolverlo a la mochila.

—Vámonos —dice Sandra.

—¿Qué dice el libro? —exige el hombre malo.

—Que nos vayamos —dice Sandra.

—No juegues conmigo —dice el hombre. Saca un cuchillo de su bota y lo apunta a Sandra—. Ahora que sabes del tesoro y cómo salir, me van a dejar aquí y no puedo permitir eso. Ahora dime, ¿qué dice el libro?

—Cuidado, hombre. Todos queremos salir de aquí y vamos a salir como un grupo —dice Gabriel, tratando de aliviar la situación.

—No tengo por qué confiar en ustedes. ¡Ahora dime cómo salir de este infierno! —grita el hombre.

Sandra mantiene la calma; tiene mucha experiencia por su trabajo con niños de entre once y catorce años. Se acerca al hombre y, con una voz tranquila, le dice:

—Si me matas, seguro no saldrás de aquí. No tengo ninguna intención de dejarte atrás, aunque lo mereces por tratar de matarme a mí más de una vez. Ahora bien, me puedes matar y quedarte en Xibalbá, o me puedes seguir y, a lo mejor, salir de aquí con vida.

El hombre baja su cuchillo. Todavía está enojado, pero al menos ahora no está peleando.

Sandra se pone la mochila y los hombres agarran su tesoro. Gabriel tiene un saco lleno y el hombre levanta una caja pesada. 

—Recuerden que Xibalbá juega con las mentes. Es posible que vean a personas muertas, miembros de su familia, que los llaman. No los sigan; es una trampa. Ignoren a todo y a todos excepto a mí —dice Sandra antes de salir de la casa del tesoro.

Otra vez en el pasillo, caminan con cuidado, no quieren toparse con alacranes, murciélagos o jaguares. Al principio van rápido, pero con el tiempo van más lento por el peso del tesoro. El pasillo se vuelve más estrecho y el techo más bajo.

Doblan por una esquina y se encuentran en una pequeña caverna que se abre en cuatro túneles. Los túneles parecen iguales. Cada uno tiene una calavera por encima de la entrada. De repente, los ojos de las calaveras se iluminan con una luz verde y empiezan a hablar.

El ruido de sus voces llena la pequeña caverna y es difícil pensar. Luego, personas aparecen en los pasillos, tratando de influir su decisión.

—¿Raúl? ¿Eres tú? —dice el hombre malo, mirando por uno de los túneles.

Sandra ve a una persona que lleva su cabeza en los brazos. Es el hombre malo que perdió la cabeza en la casa de los murciélagos. Gabriel se pone pálido mirando por otro túnel. No dice nada, pero Sandra supone que ha visto a alguien que conoce.

Una figura que Sandra conoce bien aparece en otro túnel; es su abuelo. Su abuelo la mira con ojos amables y le habla:

—Ay, mija, qué valiente eres. Estoy tan orgulloso de ti. Ven, mija. Ven acá y te ayudaré.

Sandra quiere creerlo. Quiere creer que es su abuelo. Quiere correr a él y sentir su abrazo. Pero sabe que es otro truco de Xibalbá. Se limpia las lágrimas de los ojos, ignorando la petición de su abuelo, y se sienta en el suelo. Cierra los ojos y toca la tierra con las palmas.

Según el libro, para salir necesita escuchar a la tierra. Sandra bloquea todo el ruido en el pequeño salón y se enfoca en la tierra, en sus ritmos, en su vibra. Después de un tiempo, allí está: un pequeño pulso que la guía en una dirección específica.

Se levanta y camina hacia uno de los túneles. Todas las voces de las calaveras se detienen y giran las cabezas para mirarla.

—¿Adónde vas? Raúl está por aquí. Estoy seguro de que me quiere guiar a la libertad —dice el hombre malo, indicando el túnel con su amigo de cabeza desconectada.

—Si quieres, puedes seguir a tu amigo muerto, pero yo voy con ella —dice Gabriel, siguiendo a Sandra.

La calavera encima del túnel elegido por Sandra la mira. Sus ojos cambian de verde a rojo y habla:

—¿Qué es un bol azul lleno de palomitas?

—¿Qué es eso? —susurra Gabriel.

—Es una adivinanza —responde Sandra—. A los mayas y a los aztecas les gustaba usar adivinanzas para probar el mérito de la gente. Hay que contestar correctamente para seguir adelante.

Sandra sabe la respuesta. Su abuela tenía un libro infantil de adivinanzas mayas y se las leía cuando era niña. Recuerda el dibujo del bol azul con palomitas.

—Un bol azul lleno de palomitas es el cielo y las estrellas —responde.

Los ojos de la calavera cambian de nuevo a verde y Sandra entra al túnel. Gabriel hace ademán de seguirla, pero se detiene en seco cuando los ojos cambian otra vez a rojo. No puede pasar sin antes contestar una adivinanza. La calavera le habla:

—¿Qué hace tortillas coloridas mientras vuela por el aire?

Sandra sonríe. Es fácil. Pero no puede decir la respuesta porque Gabriel tiene que decirla. Usa sus manos para indicar un insecto colorido común

—Una mariposa —dice Gabriel, y después entra al túnel.

Ahora le toca al hombre malo. Sandra tiene ganas de seguir en el túnel sin él, pero es una mujer de su palabra y se queda para ayudarlo.

—¿Qué es un espejito en una casa de ramos de abeto? —pregunta la calavera.

Esta adivinanza es más complicada, pero Sandra la recuerda del libro e indica su ojo al hombre. El hombre mira otra vez a su amigo Raúl antes de contestar. 

—¿El ojo? —dice el hombre, dudoso. Los ojos de la calavera lo penetran y después de un segundo espantoso se cambian a verde y el hombre entra al túnel con Sandra y Gabriel.

El fin.

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¡Muchas gracias por escuchar! Thank you for listening, and a HUGE thank you for your support. I really enjoy creating and sharing simple, comprehensible stories in Spanish. If you would like to help me in that endeavor, consider buying me a taco! Or find me on PayPal and Venmo @Small Town Spanish Teacher!

You can download a printer-friendly PDF of this story. Looking for the English translation? I have a PDF for that too! Read a paragraph in Spanish and then read the English translation to see what you understood.

Author: Camilla Given

I'm Camilla! I teach at the high school and college level in a small town in western Colorado. My goal is to teach the world Spanish through stories. I truly believe that stories make learning Spanish easier - and even fun! Feel free to contact me at smalltownspanishteacher@gmail.com

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